¿Qué es el amor incondicional?

El amor incondicional es “el tipo de amor que podemos dar de forma ilimitada sin condiciones; es la presencia de bondad amorosa en la vida por la vida.”

En los primeros años de la vida, aprendemos que el amor es condicionado; utilizado como una recompensa a un buen comportamiento, con lo que al pasar del tiempo, nos enfrentamos a relaciones en las cuales dudamos si somos verdaderamente dignos de amar y ser amados. Cualquier ser humano desde que nace, debe proveerse de atención, cariño, afecto, bondad, respeto, aceptación y reconocimiento. En el momento que es privado de estas necesidades básicas de aprendizaje y supervivencia, se comienza a formar vacíos y percepciones erróneas de la vida, en algunos casos, irreparables.

A menudo demandamos mucho, buscamos permanencia y seguridad en las relaciones, pretendemos que otros nos completen y llenen nuestras necesidades y al no obtenerlo resultan en un fracaso más. Pero la verdad es que solo el amor incondicional está libre de ataduras y es permanente, como bien lo dice la definición, este tipo de amor no es condicionado a algo o a alguien. Simplemente es.

Algunas de las prácticas que podemos realizar para cultivar el amor incondicional para con nosotros y con los demás son las siguientes:

Amor propio

Es la capacidad de querernos lo suficiente, reconocernos valiosos y que tenemos cosas para dar, la auto valoración y el orgullo de ser quienes somos. Incluye también la auto estima, y la capacidad de ser auto dependiente. Es la libertad de desarrollar la individualidad hasta convertirnos en personas capaces de crear y nutrir relaciones sanas y duraderas, empezando por la relación con nosotros mismos.

Debemos entender que no hay una limitación en la capacidad de amar, no hay límites para el amor, y por lo tanto, tenemos la capacidad de querernos mucho a nosotros mismos y a los demás. Es imposible querer a alguien si no me quiero a mi mismo.

Equivocadamente, tendemos a buscar el amor y la aprobación afuera, pocas veces nos damos cuenta que este sentimiento nace de adentro, en nuestro corazón. Debemos aprender a cultivar el amor propio y prepararnos para expandir amor y bondad incondicional a los demás.

Auto compasión

Las personas compasivas consigo mismas reconocen que los fracasos son experiencias y asumen un enfoque balanceado frente a las emociones negativas al fracasar. Contrario a lo que se pensaba, cuando nos tratamos con compasión fomentamos el crecimiento personal y profesional.

Al volvernos conscientes de que estamos luchando con sentimientos negativos, nos permitimos responder con amabilidad y comprensión en lugar de juzgar y criticar por lo mal que la estamos pasando. Esa actitud auto compasiva, es una práctica de buena voluntad para con nosotros mismos. Deseando alcanzar así sentimientos de felicidad y paz interior.

Auto conocimiento

A muy temprana edad nos descubrimos seres individuales, que si bien dependemos los unos de los otros, tenemos nuestra propia identidad. El auto conocimiento nos permite descubrir quiénes somos, y cómo diferenciarnos de los demás. Es un trabajo personal para descubrir cuáles son mis fortalezas y mis debilidades; qué es lo que me gusta y lo que no; qué es lo que quiero y lo que no quiero.

Llevar la mirada hacia adentro puede ser muchas veces difícil debido a los traumas, por eso la importancia de desarrollar métodos y técnicas que nos ayuden a conocer quién realmente somos y qué tenemos para compartir.  En el momento que nos entendemos y descubrimos, somos capaces de entender y descubrir a los demás, aceptando la realidad de la vida y la individualidad de cada quien.

Metta

La palabra Pali metta, es un término de múltiples significados como amor benevolente, buena voluntad y no-violencia. Metta se define también como un fuerte deseo por el bienestar y la felicidad de los otros. Es una actitud altruista de amor y amigabilidad a diferencia de la mera amabilidad basada en el propio interés, o sea, carece de interés personal.

Metta es, en efecto, “el amor universal que conduce a la liberación de la mente”

Por naturaleza humana, nos interesamos por la búsqueda personal de superación, pero qué pasaría si aprendemos a pensar en el bienestar y crecimiento universal?

En un mundo amenazado por tanta destrucción, codicia, odio, lujuria, envidia, metta puede practicarse como un método de sanación y liberación de la mente. De modo que se convierte en una necesidad para toda actividad destinada a promover el bienestar de todos los seres.

¿Cómo practicar Metta?

(obtenido de: “Filosofía y práctica del amor universal” por Acharya Buddharakkhita)

Siéntate en una postura cómoda en un lugar tranquilo. Mantén los ojos cerrados, repite la palabra metta durante algún tiempo y evoca mentalmente su significado-amor como opuesto al odio, resentimiento, arrogancia, impaciencia, orgullo y como un profundo sentimiento de buena voluntad, simpatía y bondad que promueve la felicidad y el bienestar de los otros.

Ahora visualiza tu propio rostro con un feliz y radiante humor. Todo el tiempo observa tu rostro como un espejo, contémplate a ti mismo en un estado de ánimo alegre y ponte en ese mismo estado durante la meditación. Una persona alegre no puede enojarse o abrigar pensamientos y sentimientos negativos.

Habiéndote visualizado en un estado de felicidad, repite el pensamiento:

“Que yo este libre de hostilidad, libre de aflicción, libre de angustia; que yo viva feliz y en paz”

Mientras te inundas con este pensamiento, te vuelves como un recipiente lleno, cuyo contenido está listo para desbordarse en todas direcciones.

Luego visualiza a tu maestro de meditación o guía espiritual, contémplalo en un estado de ánimo feliz y proyecta el pensamiento:

Que mi maestro este libre de hostilidad, libre de aflicción, libre de angustia; que él viva feliz”

Y piensa en otras personas que sean venerables y que estén vivas-monjes, profesores, padres, ancianos- y con intensidad, extiende hacia cada uno de ellos el pensamiento de metta de la misma manera.

La visualización debe ser clara y el pensamiento tiene que ser bien “deseado”. Si la visualización es hecha de prisa o el deseo es de forma superficial o mecánica, la practica será poco provechosa.

Ahora tómate el tiempo para visualizar uno a uno tus seres queridos, comenzando por  los miembros de tu propia familia, inundando a cada uno con abundantes rayos de amor benevolente. El amor espiritual debe ser el mismo hacia todos, incluso hacia tu esposa o esposo, sin involucrar el elemento del amor mundano.

Luego debes visualizar a personas neutrales, personas que ni te agraden ni desagraden, como vecinos, colegas del trabajo, conocidos. Irradia el mismo pensamiento:

Que esta persona este libre de hostilidad, libre de aflicción, libre de angustia; que el/ella viva feliz”

Habiendo irradiado pensamientos de amor a cada uno de este círculo, debes ahora visualizar personas con las cuales puedas haber tenido un malentendido o te desagradan. Para cada una repite mentalmente:

“Yo no tengo hostilidad hacia el/ella, que el/ella no tenga ninguna hostilidad hacia mi. Que el/ella sea feliz”

De esta manera mientras visualizas a todas estas personas, se rompe la barrera causada por los gustos y las aversiones, el apego y el odio. Cuando uno es capaz de considerar a un enemigo sin malevolencia y con la misma voluntad que tiene para con un amigo muy querido, metta, adquiere una imparcialidad suprema, elevando la mente hasta volverse ilimitada.

*Por visualización se entiende “llamar a la mente” o hacer visible en la mente ciertos objetos, como una persona, una dirección, una categoría de seres. Significa, imaginar a las personas hacia las cuales los pensamientos de amor tienen que ser proyectados o extendidos. Por irradiación se entiende la proyección de ciertos pensamientos que promueven el bienestar de aquellas personas hacia las cuales dirigimos la mente.

Puedes expandir metta en todas las direcciones y hacia todos los seres vivos, tanto como desees, cubriendo todo con abundantes pensamientos de amor universal.

¿Qué es el amor incondicional?

El amor incondicional es el amor que nace del corazón, el que nos motiva a dar de manera infinita y que comienza con el propio amor. La capacidad de auto valorarnos, compasivamente aceptándonos tal y como somos. Desde el trabajo personal de conocernos, logramos experimentar la satisfacción de enfocarnos no solo en lo individual, si no en lo colectivo.

Para ésto, el programa de 42 días de Peace Revolution es de gran ayuda.

“Que todos lo seres sean felices, que todos los seres gocen de bienestar”.

 

Resoluciones de Año Nuevo

¿Te has encontrado alguna vez postergando las metas y resoluciones de año nuevo para el próximo?

Esto se debe, a que muchas veces no nos tomamos el tiempo necesario para realizar todo el proceso que implica establecer nuevas misiones y crear nuevos hábitos para lograr los objetivos del año que comienza.

En este artículo te invito a realizar cada uno de los pasos y ejercicios que  me han servido para mantener constancia durante los doce meses, que si nos descuidamos se van volando.

Todos nacemos con ciertas características que nos diferencian de los demás, inclusive de nuestros hermanos criados por nuestros mismos padres y en el mismo entorno. Por lo tanto, es responsabilidad de cada quien reconocer sus virtudes y sus retos sin avergonzarse de quien realmente es y además, ser consciente de los compromisos personales y sociales que se requieren para transitar esta vida. 

Primero, debes preguntarte: ¿Cuáles son los anhelos de tu corazón? 

Para transformar deseos en acciones primero debes conocerte a ti mismo y esto involucra todas las áreas, toma algún tiempo, pero te sugiero que comiences con una idea general y luego continúes el proceso de auto-observación para ir profundizando en cada una.

En este artículo clasifico las áreas de la vida en siete grupos:

1) Finanzas

Todos tenemos necesidades básicas por las cuales debemos tener una estabilidad financiera. Como por ejemplo la alimentación, educación, vivienda, etc. Ahorrar, mantener las finanzas en orden, asociarse con gente que realice las mismas actividades, son buenas prácticas que te ayudarán a administrar los recursos para vivir en balance y sin estrés. Tú relación con el dinero es como una relación de amistad, necesita atención y agradecimiento. El dinero te puede generar muchas oportunidades pero debes mantener esta relación limpia y positiva. 

Ejercicio: 

Dedícate a observar tu relación con el dinero, como hablas de el, si le echas la culpa por tus problemas o si más bien agradeces por lo que tienes y hasta dónde has podido llegar.

2) Crecimiento espiritual y personal

Todos tenemos la capacidad para ser instrumentos de increíble compasión y perdón, no debemos limitarnos a la creencia popular de que ser espiritual implica vivir en un monasterio o internarse en una montaña sin contacto con el mundo hasta que encontramos aquello llamado “iluminación”, pero el crecimiento personal implica actividades para cultivar paz interior, unirse a una organización sin fines de lucro o simplemente el hecho de mostrar gratitud y compasión hacia otros. 

Ejercicio: 

Te sugiero buscar un retiro donde puedas re-conectar contigo mismo, sin interrupciones, sin distracciones, donde puedas alejarte de los horarios, de las compras, del teléfono… Un espacio donde te dediques solo y únicamente a ti mismo. La práctica de la meditación te puede ayudar a controlar los pensamientos, incrementar la creatividad, crear estabilidad emocional y por consiguiente, mejorar la relación contigo mismo y con los demás.

3) Salud

Sabías que estar saludable es sinónimo de felicidad? La salud no solamente implica el buen estado físico, si no también a nivel mental; del mismo modo que le dedicamos tiempo al cuidado y limpieza del cuerpo debemos purificar y disciplinar la mente. De esto depende todos nuestros pensamientos, palabras y acciones. Si la mente y el cuerpo están en balance, podría decirse que nos encontramos en buena salud.

Ejercicio: 

Asegúrate de dormir suficiente cada día, presta atención a las situaciones que te generan estrés y al manejo del mismo, come natural y sin exceso, elimina las fuentes de toxinas como el alcohol y la comida procesada, mantente activo realizando algún ejercicio físico como el yoga u otro deporte, y práctica la meditación 

4) Familia y amigos

Desde que nacemos formamos parte de una familia, somos seres interdependientes. Compartimos el mismo espacio, los mismos valores y la misma genética. Cuando nos quedamos en nuestra zona de confort, empeñados en nuestro propio bienestar, es como ir en contra de la corriente; debemos aprender a compartir y respetar el espacio y la ideología de vida de nuestra familia y valorar todo el aprendizaje generado en base a esta relación. 

Ejercicio: 

Tómate unos minutos para hacer una lista de las personas que verdaderamente te importan (no incluyas a tus hijos, si tienes). Probablemente te darás cuenta de lo que ya sabías, pero es importante tenerlo actualizado. Ahora dale vuelta a la página y anota una lista de las 10 personas para las cuales crees ser importante. No tiene que coincidir una lista con la otra. Compara las dos listas y te darás cuenta que las relaciones no son necesariamente recíprocas. Con este ejercicio podrás decidir el tiempo, la energía y la fuerza que usas en cada una de tus relaciones. 

¡Rodéate de personas positivas que te ayuden a crecer!

5) Profesión

La profesión requiere pasión y compromiso. Comienza cuando nos apasionamos por una actividad para la cual tenemos la habilidad y el conocimiento hasta que poco a poco se va convirtiendo en un trabajo. Busca la luz en lo que ya haces y conviértelo en tu profesión. Comenzar a tener éxito en lo que haces es la clave para mantener viva tu profesión. 

Ejercicio:

Qué te apasiona? Cómo lo puedes aprender?  Realiza pequeños pasos a la vez, busca tus talentos. 

6) Diversión y Recreación 

Un determinante en nuestro bienestar físico, mental y espiritual es la forma de ver y resolver la vida, la manera de aceptar los retos con una mente clara y desarrollar la creatividad para resolver esos mismos retos. Estar contento viene desde adentro, sin embargo, existe un sinnúmero de actividades externas que nos permiten reír y disfrutar de la vida de una forma sana y divertida. Estar contento es una parte innata y representa como nos expresamos de nosotros mismos. Observa un bebé y como disfruta de cosas pequeñas, sus emociones son verdaderas y auténticas. 

Ejercicio:

Busca un actividad por semana que te genere placer para tus sentidos (que no sea trabajo), de pronto asistir a una clase de baile, montar a caballo, ir al cine, encuentra algo con lo cual te relaciones y que de pronto hayas dejado en el olvido. 

¡Diviértete!

7) Romance

En una relación de pareja, la comunicación es clave, el respeto mutuo y el entendimiento por reconocer las necesidades de cada uno es clave para que perdure el amor. Establecer pilares fuertes de afecto, entendimiento, valores y creencias son fundamentales para el crecimiento en pareja, así como el respeto a los objetivos y sueños individuales.

“Una relación de pareja es la unión en un momento determinado entre dos seres que han descubierto su amor propio y están comprometidos a cultivar y mantener ese amor para poder dar y recibir sin expectativas”.

Si cada parte comparte el mismo nivel de disciplina y perspectiva es muy probable que la relación funcione. Pero nos esforzamos por querer mantener relaciones románticas con personas completamente opuestas a nosotros. 

Ejercicio:

Has un listado con tus necesidades y otra lista con las características que te gustaría encontrar en una pareja romántica. Luego compara las listas y trata de observar si lo que pides es algo que estarías dispuesto a dar. Te sorprenderá saber que a veces no estamos lo suficientemente claros de lo que somos ni de lo que estamos buscando en otros. 

8) Entorno Físico

Existe un concepto hindú llamado Vastu Sastra, y se refiere a la organización de espacios y arquitectura y en los textos habla de cómo el espacio físico nos afecta tanto a nivel físico, mental, emocional y espiritual. La congestión y desorganización de objetos en el hogar y áreas de trabajo podría bloquear la creatividad y la claridad mental. Limpiar los espacios genera paz y un entorno ordenado. Estudios han demostrado que mantener los espacios ordenados pueden reducir la irritabilidad, el estrés, mejorar la productividad y evitar las distracciones. 

Ejercicio:

Es tiempo de eliminar el desorden; comienza por uno o dos cajones y selecciona lo que puedes regalar, botar y guardar. Asegúrate de dejar solo lo que necesitas y acomódalo de acuerdo a la frecuencia de uso. Luego toma un momento para conectar con tus sentimientos, te sientes más ligero? Con más energía? Inspirado a continuar el proceso de limpieza? Y así continúa en todos los espacios del hogar y del trabajo hasta que logres completarlo todo. 

Te animo a que revises cada área y califiques tu nivel de satisfacción en una escala del uno al diez, donde uno es igual a insatisfecho y diez es igual a completamente satisfecho. 

En este cierre de año te invito a realizar un pequeño ritual donde agradeces por todo lo que tienes, tus relaciones y las metas cumplidas en el presente año. Luego, escribe una lista con tus resoluciones de nuevo año tomando en cuenta todas las áreas y luego busca un lugar tranquilo donde puedas cerrar los ojos, inhala y exhala algunas veces hasta sentirte en calma y trata de visualizarte cumpliendo todas las nuevas metas. Cómo sería tu vida si todos los obstáculos fueran removidos? Créete capaz de lograr cuánto te propones, si no sientes ahora mismo esa confianza, comienza por crear una lista de tus logros anteriores donde te has sentido victorioso. 

Finalmente, conecta con esas cualidades que te hacen sentir orgulloso de ti mismo y crea afirmaciones que te motiven a diario a cumplir tus deseos. 

“Desde el ser que habita en mi, honro y agradezco al ser que habita en ti.”

Namaste 

Cómo practicar la paciencia ante emociones negativas

Me gusta definir paciencia como la unión entre Paz + Ciencia, o sea, la ciencia de la paz. 

También, es la habilidad de sobrellevar circunstancias difíciles sin reaccionar con enojo. La paciencia se muestra en el buen ánimo con el que toleramos las dificultades de la vida. Ser paciente también es la comprensión de los hechos de la vida sin forzar nada ni a nadie, sin ningún esfuerzo. 

Entonces, si la paciencia es parte de nuestro estado natural, ¿por qué “perdemos” la paciencia? 

La paciencia se pierde a medida que se permite lo que no corresponde a nuestra naturaleza. Los enemigos de la paciencia son las emociones negativas como EL ENFADO Y EL ODIO, que traen consigo el sufrimiento. Estas emociones negativas se crean en la mente, porque la mente es como una esponja; absorbe tanto lo positivo como lo negativo, lamentablemente, está comprobado que la mente absorbe mas rápido lo negativo que lo positivo. 

En el mundo en que vivimos, diariamente recibimos mensajes de odio como las guerras, el abandono, y la injusticia.  En redes sociales y la television nos muestran una realidad cargada de falsedad y materialismo llamada consumismo. Todo esto la mente lo absorbe y lo acumula a diario. Es como si la mente fuera un vaso con agua y cada pensamiento negativo es una gota de tinta que cae en el agua y la va volviendo turbia y oscura. 

Si cuando nos encontramos frente a situaciones difíciles, la mente está turbia y oscura, en lugar de responder asertivamente, puede reaccionar con enfado y odio.

Si pasa algo que no quiero, me enfado…

Cuando alguien dice o hace algo que no me gusta, me enfado…

Cuando las situaciones no salen como yo esperaba, me enfado…

Si analizamos este patrón siempre hay “algo” o “alguien” que nos “roba” la paz o la paciencia. Si dejamos que todo lo que pase alrededor nos afecte, terminamos sufriendo. Y esto es porque estamos tan inconformes con la vida que siempre queremos algo más y ni siquiera sabemos qué es ese algo. 

Como dice el psiquiatra chileno Claudio Naranjo:

“La gente encuentra difícil ser feliz, porque piensan que felicidad es estar feliz con todos y con todo, ser feliz y nada más, reírse por todo. Pero si pudiéramos realizar que felicidad es estar serenos. ¡Y que esa serenidad se obtiene cuando uno está en el camino que escogió! no exactamente porque le vaya bien, eso seria muy fácil. Pero esperamos tanto de la felicidad que la hemos vuelto imposible.” 

Para poder terminar con el sufrimiento producto del enfado y el enojo necesitamos cambiar nuestros DESEOS. Los deseos son otra causa de sufrimiento, los deseos incontrolables pueden llevar a la muerte. Las personas se dañan así mismas, se auto-flagelan, sufren de depresión, ansiedad y terminan perdiendo por completo la paciencia.  

Todos enfrentamos obstáculos; si tienen solución no hay motivos para enfadarse, y si no la tienen, ¿en qué nos beneficia enfadarnos? 

Pero aquí hay algo importante, NO todo el sufrimiento es malo, los pequeños sufrimientos cotidianos que nos afectan física y emocionalmente, como el dolor y la enfermedad, también nos preparan para soportar grandes adversidades. Si todos los días nos familiarizamos con los retos, nos volvemos mas fuertes y cada vez se vuelven mas fáciles de resolver.

¿Cómo cultivar la paciencia?

Una de las formas más efectivas de cultivar la paciencia es teniendo CONFIANZA, confiar en que todo cuanto necesitamos nos llega en el momento y de la forma oportuna, sin ningún esfuerzo. A esto le podemos llamar esperar, “esperar pacientemente”. Si volvemos al ejemplo del vaso con agua, si dejamos que la tinta se asiente en el fondo del vaso, podemos ver con claridad y escoger responder de manera asertiva ante los problemas, en lugar de enfadarnos. Pero esto toma tiempo.

La confianza nos permite comprender que todo llega en el momento y de la forma oportuna. Por alguna extraña razón, los seres humanos hemos desarrollado la necesidad de controlarlo todo, incluyendo a otros. Esto genera grandes decepciones de cómo es la vida con respecto a lo que esperamos de ella. Mediante la práctica de la confianza, dejamos que todo fluya sin tanta necesidad de controlar, ¡fluir con la vida es mucho más relajado y efectivo que ir contra la corriente!

Una de las mejores prácticas para cultivar ese estado natural de ser paciente es la meditación. La mediation es un ejercicio para la mente, que es, como mencioné anteriormente, la fuente de las emociones negativas y deseos incontrolables. Esta herramienta nos permite:

-Aprender a lidiar con nuestros pensamientos y emociones 

-Conectar con nuestro estado natural de paz interior

-Limpiar las impurezas de la mente

-Controlar nuestros deseos

-Aceptar la naturaleza del mundo que es INCONTROLABLE

3 afirmaciones para cultivar la paciencia 

Luego de reconocer dónde se origina la pérdida de la paciencia, y entender que podemos controlar nuestros deseos para frenar el sufrimiento, podemos hacer una pausa y transformar nuestra experiencia de vida en una experiencia consciente de paz y serenidad. Las afirmaciones positivas son lo opuesto a los patrones de pensamiento negativos que normalmente utilizamos y son el punto de comienzo hacia el desarrollo personal.

Por esta razón deseo compartirles las siguientes afirmaciones para cultivar la paciencia en todas las áreas de la vida:

  • Practica aceptación 

Hoy, acepto a las personas, situaciones, y circunstancias a conformen ocurran. Yo sé que este momento es tal como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. No voy a luchar en contra de todo el universo al luchar en contra de este momento. Acepto las cosas como son y no como quiero que sean.

  • Toma responsabilidad 

Hoy, tomo responsabilidad por mi situación y por todos los eventos que veo como retos. Evito culpar a otros o a mí mismo. Reconozco que todo reto es una oportunidad disfrazada, que me permite tomar este momento y transformarlo para mi crecimiento y expansión.

  • Permanece indefenso 

Hoy, renuncio a mi punto de vista, y no tengo necesidad de persuadir a otros a aceptar mis opiniones. Permanezco abierto a todos los puntos de vista y no estoy rígidamente apegado a ninguno de ellos. Elijo ser amable antes que estar en lo correcto.

Si deseas conocer más acerca de la meditación sigue aquí.

 

El impacto real de la paz interior. Parte II: la forma en la que los deseos individuales generan desigualdades sociales

Hablábamos en el anterior post de la necesidad de aprender la diferencia entre necesidades y deseos, porque satisfacer necesidades individuales no afecta a quienes nos rodean, mientras que satisfacer nuestros deseos sí puede afectarles. Pero, ¿de qué manera?

Volvamos al paralelismo entre la tarta de chocolate y el mundo con todos sus recursos. Bien sabido es que el mundo tiene recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos sus habitantes. Igual de bien sabido es que cuando se trata de cubrir deseos, el mundo y sus recursos no dan tanto abasto. Del mismo modo que si repartimos una tarta de chocolate de forma equitativa entre un grupo de amigos, comeremos todos, mientras que si algunos de ellos desean comer más, acabaremos teniendo desigualdades.

Es decir, podemos concluir que los deseos personales de cada individuo, si se llevan a cabo, pueden llevarnos a situaciones en las que la necesidad de satisfacer nuestros deseos pasa por hacernos con los recursos de los demás.

Y he ahí donde llega la desigualdad a nivel medioambiental, cuando los recursos de los demás, dependen de los deseos de unos pocos. Puesto con un ejemplo, la desigualdad llega cuando mi deseo de renovar mi teléfono móvil cada año, hace que las minas de minerales que se usan para la fabricación de esta tecnología no den abasto, o cuando los bosques del Amazonas se deforestan para el uso de madera desproporcionado de otros países, y así un largo etcétera.

¿Y cuál es la consecuencia natural de la desigualdad medioambiental? La desigualdad social, no cabe duda. Cuando los recursos son divididos de forma inequitativa, damos lugar a la exclusión y a la pobreza.

¿Pero, cómo podríamos solucionar esto y de qué manera está relacionado con mi paz interior?

Hablaremos de ello en el siguiente post.

El impacto real de la paz interior. Parte I: la importancia de diferenciar entre deseos y necesidades

A menudo, cuando hablamos de paz interior, pensamos en relajarnos, en dejar ir el estrés, en tener un momento para nosotros mismos, en cultivar buenas costumbres… sin embargo, nos suele costar encontrar un sentido más profundo de los beneficios de la cultivación de la paz interior. Podemos entender que si conseguimos ser seres más pacíficos, conseguiremos también impactar más o menos a nuestro entorno de una forma positiva. Pero seguimos mostrándonos algo cínicos ante la posibilidad de aceptar que trabajar de esta manera en nosotros mismos pueda tener un impacto mayor a gran escala…

Hace unas semanas, un buen amigo (fundador de la organización Culture Clash que invita a los jóvenes a participar en la construcción de la paz) me invitó a la Casa de la Humanidad de La Haya, en Holanda, para facilitar una serie de reflexiones sobre la importancia de la paz interior durante el Día Internacional de la Paz.

La reflexión giró en torno a la relación entre la paz interior, la paz medioambiental y la paz social. Comenzamos preguntándonos y tratando de definir qué son cada uno de estos tipos de paz y tratando de encontrar de qué manera una impacta en la otra, comenzando por uno mismo y llegando a una escala global.

Para ponerlo de forma breve y sencilla: imaginemos que el mundo es una gran tarta de chocolate y que lo que cada persona busca a nivel individual en su vida, es poder comer un trozo de esa tarta porque eso le hace feliz. Sin embargo, muchas –quizá demasiadas- personas tratan de comerse un trozo más grande para así ser más feliz aún de lo que creen que pueden ser y por tanto, pasan a quitar algo de tarta a los demás. Como resultado, esta realidad en la que unos comen el trozo de tarta de otros, causa conflictos, llevándonos a pensar que la forma en la que uno hace crecer su felicidad, afecta directamente a la capacidad de otros de cultivar la suya.

Pero ¿qué es la felicidad? He ahí el quid de la cuestión. ¿En qué consiste la felicidad? ¿En satisfacer nuestras necesidades o en satisfacer nuestros deseos? ¿Sabemos diferenciar bien entre necesidades y deseos?

Aprender la diferencia entre necesidades y deseos es vital, a la hora de crecer como personas generosas o egoístas. Si deseamos identificarnos con la etiqueta de la generosidad, entonces deberemos aprender que la felicidad puede estar en los pequeños detalles de la vida como en tener necesidades que damos por sentado cubiertas -como tener un hogar, por ejemplo- evitando así hacer que nuestra felicidad radique en otros detalles no tan básicos –los deseos-. ¿Pero por qué? ¿Por qué mis deseos pueden afectar a los demás?

Piensa tú mismo y seguiremos hablando de ello en el siguiente post…

 

Cómo atraer energía de paz a tu vida

Me llevó muchos años encontrar las palabras para definir el estado de felicidad. Creía saber lo que era la felicidad, o quizá lo sabía por descarte por todas las ocasiones en las que no sentía esa sensación de plenitud. Pero quizá no entendí el verdadero significado hasta que empecé a meditar y no solo aprendí lo que era la paz interior y cómo generarla para mí misma, si no que empecé a saborear sus mieles y a comprender, por tanto, su importancia.

Fue cuando empecé a meditar, decía, cuando me di cuenta de que la felicidad era sinónimo de paz. De que ser feliz era en realidad estar en paz y de que cuando me sentía en paz, tenía la mayor sensación de felicidad al margen de cuál fuera la situación. Y así fue como empecé a valorar los pequeños momentos de felicidad y paz que tenía en mi vida, en contraposición con las grandes metas y vivencias que uno se supone que ha de tener para sentirse feliz.

A través de la práctica de la meditación, aprendí a vivir de una forma más mindful. Y así fue como esclarecí cuáles eran los pasos que me funcionaba poner en práctica para atraer la paz a mi día a día y con ello sentir una profunda felicidad. ¿Y qué mejor que pequeñas dosis de felicidad a diario?

  • Empezar el día meditando: sí, da pereza; sí, siempre tenemos muchas cosas que hacer… pero merece MUCHO la pena. Aplicar cierta disciplina y voluntad para sobreponernos a la frustración que nos puede generar establecer un nuevo hábito de vida es la forma de conseguirlo… y ¡no es para tanto! Luego, ya no supe dejar la práctica. Empezar todas las mañanas sonriendo ¿quién prefiere lo contrario?
  • Dejar ir la sensación de necesitar estar en control: sentir que necesitamos estar en control de absolutamente todo lo que rodea nuestra vida es una sensación común para encontrar seguridad. Sin embargo, con ella sobrecargamos nuestras capacidades hasta que acabamos prefiriendo no estar al cargo ¿cuántas veces no habremos disfrutado más de la simpleza? Dejar de pensar en el pasado y en el futuro, pues el uno no se puede cambiar y el otro no existe aún; y, disfrutar de la ligereza del no saber estar -ni querer estar- siempre al mando de todo es, sencillamente, maravilloso.
  • Aprender a ver el aspecto positivo de cada situación: muy a menudo tendemos a magnificar nuestros problemas y centrarnos mucho en ellos hasta hacerlos epicentro de nuestras vidas. En cambio, en muy pocas ocasiones prestamos esa atención a las buenas noticias que nos rodean. Hacer el ejercicio consciente de ver la positividad en cada situación es magnífico y gratificante.
  • Tratar a los demás de la misma manera en la que me gustaría que me trataran a mí: hubo una gran parte de mi vida en la que ni me fijaba quien pasaba a mi alrededor. Según aprendí a ser más consciente de mi propia existencia, empecé a serlo de la de los demás y empecé a sentir curiosidad por cuáles serían las circunstancias de vida de cada persona. Así, empecé a desarrollar cierta empatía que me ayudó no solo a tratar mejor a aquellos que no conocí sino también a aquellos con quienes no había logrado tener una buena relación. Aprendí que sembrar lo que uno quiere para sí mismo, es importante y empecé a disfrutar horrores de pequeños detalles como sonreír a los demás aunque aparentemente no hubiera una razón para ello. ¡Ser amable es gratuito y sienta bien a ambas partes!

Así fue como aprendí que la vida se puede vivir en dos estados: en paz o en resistencia. Y que yo prefería vivirla en paz y poner en práctica pequeños pasos que me ayudaran a conquistarla de forma diaria.

¿Cuáles son los pasos que te funcionan a ti? ¿Crees que algunos de esos se asemejan a ti y que podrías ponerlos en práctica? Sea como fuere, ¡no te demores en encontrar la forma de vida que te atraiga paz interna, porque será la forma en la que consigas llegar a ser feliz!

Respiro profundo: Meditar en Tailandia

Lucila Voloschin ha viajado en tres ocasiones al sudeste asiático para estudiar con monjes budistas. Su experiencia invita a los jóvenes a conocer el Programa Peace Revolution.

He tenido la maravillosa oportunidad de viajar becada tres veces a Tailandia, para asistir a un programa de Meditación y Desarrollo Personal ofrecido por monjes budistas y organizado por el Proyecto Peace Revolution de la ONG World Peace Initiative Foundation. Me he formado como instructora certificada en Meditación y he organizado la visita del Monje Budista Luang Phi Pasura Dantanamo a Mendoza en dos ocasiones.

Las vivencias profundas de estos encuentros y la posibilidad de compartir con personas de distintas partes del mundo son instantes que atesoro. Hoy comparto este texto personal, escrito durante mi primera experiencia en el Santuario de Mooktawan, Isla Ko Yao Noi (Tailandia). Mi intención es que más jóvenes del mundo y especialmente de Argentina se animen a vivir esta experiencia e incorporar en sus vidas el poder de la meditación. La convocatoria a este programa se encuentra abierta hasta el 15 de agosto.

Sesión de meditación guiada. Cortesía: Peace Revolution

El sol benévolo

Desprovista de todo estímulo habitual, mi mente rebelde buscaría desesperadamente dónde posarse. Los espacios usuales de retozo habrían desaparecido. Y con ellos, los vínculos que los rellenan y dan forma.

Me despierto cuando todavía es de noche, envuelta entre sonidos desconocidos pero bulliciosos, cantos y respiros de mosquitos, ranas, iguanas y otras criaturas que orquestan un coro nocturno.

Subo alto, muy alto en la pendiente y mi corazón late como si quisiera escaparse del pecho. Camino lento. Cerramos los ojos. Me entrego de lleno a la primera sesión de meditación. Una hora después, con sensación de entresueños, mis párpados perciben la ligereza de la isla que despierta.

Sigo subiendo un poco más, otra vez mi corazón se acelera, pero arribo triunfal a la cima: victoriosa plataforma de horizontes circulares y eternos. La luna se despide para dar paso a los primeros colores diurnos, cambiantes, azules y lilas hacia ocres y rojizos. Se asoma tímido detrás de las montañas un sol que a esa hora se presenta benévolo.

Respiro profundo y contemplo la vastedad. Esta naturaleza se me impone, con firmeza y suavidad. Saco mil y una fotos para atesorar en mis pupilas; es uno de los rincones más bellos donde he estado. La práctica matutina de yoga me oxigena, despierta los músculos somnolientos y revitaliza. Luego nos quedamos jugando, riendo, volando. Compartiendo con amigos de países remotos.

Sólo bajamos cuando el hambre toca con levedad nuestra conciencia. Sabemos que nos espera un desayuno generoso y colorido.

Calmar la caravana circense

Vuelvo a subir alto para cerrar los ojos nuevamente. Esta vez al aire libre, en algún escenario natural, entre sombras que refrescan y envuelven la segunda sesión de meditación.

Abro los párpados, me acuesto de espaldas con la mirada renovada clavada en el cielo, fija pero movilizada, viendo más allá de las nubes y con una alegría irreconocible.

Me nutro de sabores exóticos, aunque no siempre deseables, a veces dulce, agrio, picante y salado en un mismo bocado.

Aprovecho la pausa y me sumerjo en el agua que apacigua este caluroso incendio.

Subo nuevamente, mis latidos están aún encaprichados y mi cuerpo tan deshabituado a esta humedad pegajosa. “No estoy hecha para la combinación del calor y la humedad extremos”, me lo repito varias veces como si me trajera algún consuelo.

Sesión de meditación guiada. Cortesía: Peace Revolution
Sesión de meditación guiada. Cortesía: Peace Revolution

Desafío la inercia de la siesta y vuelco la mirada hacia adentro para meditar nuevamente. Al abrirlos, mis oídos devoran retazos de historias de vida. Sacrificios elegidos, nostalgias aprehendidas, una combinación de sabia disciplina y compromiso admirable.

Monjes Budistas que alguna vez no lo fueron y eran como nosotros. Ahora nos cuentan qué es eso de ser Monje y meditar. Calmar la caravana circense de la mente aunque sea por unos momentos. Dejar un poquito de lado las expectativas futuras y los fracasos pasados. Descansar.

Ellos están sonrientes. Esto sobre todo fue lo que me sorprende y alivia. Son alegres, humildes, interesantes, curiosos y abiertos a discusiones. Veo una mirada que no reconozco y no puedo asociar a algo conocido. Otra forma de ver las cosas, los problemas, la vida. Un modo distinto de esbozar la pregunta y mostrar lo simple.

Tengo tiempo para pasar el tiempo. Con la posibilidad de buscar y compartir compañía, con otros o conmigo. Escucho historias que me inspiran. Personas apasionadas.

La cena hecha limonada, té frío Thai, yogurt, jugos. Y una última subida. Con mis piernas y mi pulso. Para cerrar mi jornada con una meditación nocturna.

Explosiones creativas que me expanden. Ideas que cobran vida y se conectan mágicamente.

Desconectada de mi teléfono, computadora, reproductor de música, seres queridos. Aislada de mi entorno habitual. De mis comidas predecibles y mis deberes diarios.

Me olvidé de qué día era hoy y pasé a ocuparme de lo que estaba haciendo ahora. Era ése mi margen temporal. No tendría que preocuparme por qué comería ni a qué hora, dónde dormiría ni qué haría.

Todo estaba previsto y provisto, cada detalle, y con tanto cariño. Entregarme era el desafío. A las condiciones más anheladas de estabilidad, naturaleza y contención. Tan sólo debía estar allí: Presente, increíblemente a veces lo más difícil.

Tanta limpieza, barridos, lágrimas, recuerdos alegres y tristes. Reprocharme y reconciliarme conmigo misma, todo lo que pasó y no pude evitar. Pero al mismo tiempo lo que ocurrió y elegí que así fuera. Una tormenta de emociones se hizo presente sin pedir permiso. Desde lo subterráneo, surgieron interrogantes.

Y luego, de a poco, desde el fondo la oscuridad se vuelve más clara. Como cuando después de apagar la luz, los ojos se acostumbran a la penumbra y vuelven a ver. Me abracé fuerte, con ganas. Por instantes leí claramente mis verdades. Me sentí unida y vi nítidamente el hilo mágico que he trazado y me ha conducido, invisible pero presente. Una sensación llena. Interna.

Lucila Voloschin: Licenciada en Sociología, apasionada por procesos de autoconocimiento, crecimiento y desarrollo holístico. Practicante y profesora de yoga, bailarina, coach, viajera incansable y escritora de crónicas de viaje.

 

Para saber más de la convocatoria que que está abierta hasta el 15 de agosto visitá: Peace Revolution

Este artículo fue originalmente publicado en la edición “Estar Mejor” de MDZ online aquí.

El arte de perdonar: el ejemplo que Sudáfrica le dio al mundo

Durante el mes de julio de este año, específicamente el día 18, en todo el mundo se celebró el “Día Internacional Nelson Mandela” que conmemora el centenario del nacimiento de Mandela, uno de los líderes más empáticos y magnánimos de la historia moderna. Mencionar el nombre de este gran hombre Sudafricano me remete instantáneamente a uno de mis verbos favoritos: perdonar.

La dimensión humana de Mandela trascendió largamente a su carrera política, su liderazgo y su victoria sobre el Apartheid, sistema de supremacia blanca, de opresión racista y violencia que dominó la sociedad Sudafricana durante muchos años. Con un coraje y nobleza sin par, Mandela logró que su pueblo cambiara la venganza por la reconciliación, a pesar de que él mismo sufrió las consecuencias de una larga condena en la cárcel: 27 años de su vida, desde 1963 hasta 1990.

 

Madiba

Nelson Mandela o “Madiba” (como era llamado cariñosamente en honor al “Clan Madiba” de la etnia Xhosa, a la cual pertenecía), fue un abogado, activista contra el Apartheid, político y filántropo; un hombre que demostró ser un ejemplo vivo de perdón, sabiduría y libertad. Muchas son las enseñanzas que podemos aprender de él. Una de ellas, por ejemplo, es que la lucha por los sueños es constante y que el simplemente hecho de soñar ya nos hace ganadores. Después de haber estado tantos años en la cárcel, Mandela salió de prisión con un mensaje de reconciliación y unidad como única vía para reconstruir Sudáfrica, demostrando que tenía las habilidades suficientes para ser el primer presidente de piel oscura del país y lograr la reunificación de manera pacífica. Estos frutos de sus esfuerzos incansables le valieron más de 250 premios internacionales —entre ellos el Nobel de la Paz.

 

El perdón libera el alma, elimina el miedo. Por eso es una herramienta tan poderosa.

Esta frase de Mandela representa las bases de la filosofía de la reconciliación que él activamente defendió e impulsó en Sudáfrica, y que dio como fruto la unión nacional en ese país. Y es que cuando perdonamos con sinceridad desde el corazón -a los otros y a nosotros mismos- nos liberamos y quitamos un peso enorme de encima. Uno de los maestros que he tenido, monje Budista, decía que cuando alguien nos hace algo negativo, sea a través de palabras o acciones, esa persona nos está “entregando un cuchillo”, y que solo depende de nosotros “clavarnos ese cuchillo o no”. En otras palabras, siempre tenemos la oportunidad de escoger dejar ir aquello que nos hizo mal, impidiendo enfocarnos en pensamientos, sentimientos y emociones negativos asociados al sufrimiento, odio, resentimiento e inclusive en la venganza.

 

“Perdonar, no significa olvidar.”

Esta es otra de las célebres frases de Mandela, que muestra una parte clave del proceso de aprendizaje a lo largo de nuestras vidas: podemos recordar y aprender con lo sucedido para que no se vuelva a repetir (especialmente si depende de nosotros), pero sin aferrarnos al pasado y sus cargas negativas emocionales. De este modo, podremos seguir hacia delante y vivir nuestra vida mas leves, construyendo nuestra propia felicidad.

El legado de Mandela, a través de sus sabias palabras, perdurará en la memoria colectiva, más allá de su muerte. El ejemplo que dio Sudáfrica al mundo sin duda es un antecedente de que otras formas de liderazgo más humanas y reconciliadoras son posibles para el desarrollo de nuestras sociedades.

 

Créditos de las fotos:

  • Lilian Trochez en Unsplash.
  • John Paul Henry en Usnplash.

Manifestaciones pacíficas

¿Cómo conseguir los objetivos que queremos a través de manifestaciones pacíficas logrando así entrenar y poner en manifiesto un tipo de activismo no violento? Mi relación con la meditación no comenzó hasta estar yo bien entrada en la década de los veinte. No obstante, cuando empecé a practicarla me di cuenta que algunas sensaciones que experimentaba y beneficios que empezaba a palpar, me retrotraían a sensaciones que había tenido anteriormente durante mi infancia, sobre todo en cuanto a la sensación de paz interior que invadía mi mente al meditar y la certeza de saber que emanaba a través de mi esa energía positiva hacia quienes me rodeaban.

En una ocasión recordé un momento exacto de mi infancia que se me quedó grabado en mi memoria. Me crié en una zona conflictiva de España, asediada por una nacionalismo atroz, castigada por el terrorismo y terriblemente herida por los conflictos sociales que escalaban por esta problemática. En este contexto, mi madre siempre fue un referente en mi forma de asimilar y confrontar esta problemática. Ella me educó en el activismo y me enseñó a reivindicar nuestros derechos, a usar mi libertad para alzar mi voz en contra de las injusticias que empobrecían nuestra forma de vida. Desde que tengo uso de razón me inculcó la vena activista llevándome a toda clase de manifestaciones, reivindicaciones, charlas y demás eventos.

Recuerdo que en más de una ocasión pasé miedo; miedo por ser reconocida por otros, miedo por ser criticada por el activismo que llevábamos a cabo, miedo por ser identificada de manera equivocada con etiquetas que no me definían… pero de alguna manera siempre apoyé en mi fuero interno la faceta activista que mi madre desarrolló y trató de inculcar en mí. Tengo sin embargo bastante vivo el recuerdo sobre una manifestación en particular donde el miedo que sentí fue por primera vez otro; el de mi integridad física. Si bien mi madre siempre había huido de la violencia y había tratado de escapar de todo contexto donde se palpara la escala de la misma, una vez nos vimos involucradas en una manifestación ilegal que tanto la policía como los manifestantes contrarios a nuestros ideales intentaron reventar varias veces. Íbamos al final de la manifestación, extremo que perseguían ambos bandos. En medio del alboroto y de la confusión, de repente todos los manifestantes empezaron a darse la vuelta y a encarar a aquellos que nos perseguían, de modo que de pronto pareció que estuviéramos encabezando una nueva marcha. El caos empezó a ser mayor, los ánimos a crisparse y el ambiente a caldearse. Recuerdo a mi madre agarrándome fuerte de la mano y a mí percibiendo sus dudas sobre si sería correcto marcharnos en aquel momento o quedarnos. Y de pronto empezamos a ver que las personas a nuestro alrededor empezaban a sentarse, dejaban de gritar y comenzaban a acomodarse en el suelo en silencio. Mi madre hizo lo propio y me invitó a sentarme con ella. Fue un momento ciertamente surrealista, pues pasamos del alboroto y el ruido a la quietud y el más puro silencio. Nunca supimos de qué manera empezó, quiénes tuvieron la visión, quién se sentó primero, por qué los demás le siguieron. Pero cuando el instinto era huir o como poco enfrentar, la respuesta fue mostrar calma.

Aquel día fue una lección que llevaré conmigo siempre. Aprendí que el activismo no lo es menos por no sucumbir a la violencia, y que precisamente, todo lo contrario, el silencio, la concentración y la quietud, cuando se hacen en masa, pueden tener una repercusión inmensa.

Fuente de foto: http://religionandtechnology.com/

 

 

Práctica Local, Amor Global: una guía para Tiempos Líquidos

Kandinsky

Sobre mantener la cordura en tiempos de cambios. Parte III (parte I, parte II)

Cuando vivimos experiencias transformativas tales como un viaje importante, cambiarse de país, comenzar una nueva carrera profesional, ser padre/madre, enamorarse o desenamorarse, dejamos de ser “alguien”, el que éramos antes, y entramos en una nueva dimensión de nosotros que es desconocida y más expansiva que la anterior. Esta expansión es experimentada en varios niveles al mismo tiempo (nace tu bebé y tu casa no es la misma, la habitación vacía es ahora la habitación del bebé, descubres tu capacidad de nutrir y amar, tu paciencia, cuán buen apoyo es tu pareja – o no, etc.) y viene con esta nueva identidad tuya.

Cuando se trata de la práctica espiritual, la expansión más allá de nuestra identidad conocida también se presenta, y uno encuentra que experiencias de meditación profundas son descritas, por experimentados meditadores, con palabras como “suavidad”, “ligereza”, “paz indescriptible”, “vacío”, “centrado”, “expandido” en todos los casos. Es como si todos entraran al mismo espacio mental. Como si las experiencias profundas no fueran muy distintas entre una persona y otra. ¿Pero cómo es que dos personas diferentes tienen casi la misma experiencia interior mientras profundizan en la meditación? Uno puede decir que, enmarcándolo desde un punto de vista estructural, el “alguien” -el que medita- se vuelve “nadie” -el que experimenta todas las posibilidades en su interior sin identificarse- y porque es nadie, es todos al mismo tiempo.

Transformación -o cambio- está presente al nivel de nuestra vida mundana y también en nuestra vida espiritual. Muchas doctrinas espirituales enseñan sobre cómo uno se puede iluminar (un proceso transformativo cuyo objetivo es “ver” o “saber” las cosas como son) o cómo conocer tu verdadero ser (Atman), ser un santo (aquellos de nosotros que “están más perfectamente transformados en la imagen de Cristo” como define el Lumen Gentium Nº 50), cómo permanecer más cerca de Dios o “actuar de acuerdo a la Luz del Creador” como los Kabalistas explican, y así. Y ninguno de estos procesos ocurre sin experimentar una profunda transformación interior. 

Ya sea que estás cambiándote de país, experimentando una pérdida importante, enamorándote, en el camino de la santidad o realización espiritual, estás cambiando. Puristas pueden alzar una ceja en este punto pues estoy comparando el ser padre/madre o viajar con el camino de la realización espiritual, pero para mí ellos difieren en visibilidad (cuan material o visible es el proceso de transformación) y vocación (distinciones entre lo que es profano y sagrado son, usualmente, el lugar donde surjen problemas, y está, muchas veces, sesgado por la cultura – no trato de decir aquí que lo divino no es sagrado, sino que apunto a cierto cuidado que hay que tener en esto, especialmente en un mundo globalizado).  El “alguien”, el que es consciente de sí mismo hasta el egoísmo, cuando se convierte en padre/madre, es un “nadie”. Toda la atención pasa al bebé -y no puede ser de otra forma!- y todo lo que pasa alrededor de él. El buscador espiritual, el “alguien” que busca paz interior, sabiduría o a Dios, se vuelve “nadie” en una experiencia profunda de meditación, en la Santa Comunión o el momento de la Oración.

Nuestra conciencia y la realidad son una y la misma (chequea posts anteriores). Al entender todos los aspectos de nuestra vida como diferentes dimensiones de una sola cosa, al traer un núcleo, centro o espacio interior unificante en donde el “alguien” puede rendirse y convertirse en “nadie”, no nos sentiremos perdidos o faltos de punto de referencia – un sentimiento que surge a menudo cuando experimentamos cambio y transformación, especialmente en esta “modernidad líquida” como Bauman la llamó. Por el contrario, abrazaremos el cambio sin importar cuán incómodo sea, porque esa es la base de nuestra experiencia humana, eso es lo que todos nosotros (sin importar nuestras diferencias) experimentamos en la vida. Este entendimiento no solo trae sabiduría sino que también compasión  hacia todos los seres. Y al final del día eso cuenta porque estamos todos teniendo nuestras dosis de miedo, incertidumbre, pérdida, ganancia, juicio, realización y satisfacción, y merecemos un poco de paz entre todo eso.

Imagen: Composición 8 – Vasili Kandinsky https://www.guggenheim.org/artwork/artist/vasily-kandinsky/page/3