El impacto real de la paz interior. Parte IV: la meditación como fuente de felicidad, paz interior y equidad social

La meditación es una práctica ancestral. Se trata de un simple ejercicio que hacemos con nuestra mente, para hacer que se relaje de forma consciente. No es más que un cuidado personal, como el cepillarse los dientes, comer sano o salir a caminar.

Cuando meditamos y atraemos relajación a nuestra mente, dejamos ir nuestros pensamientos y con ellos, nuestras preocupaciones. Damos espacio a la mente para, simplemente, ser. Y en este estado libre de preocupaciones, de estrés, de pensamientos recurrentes… nuestra mente alcanza un estado de paz interior que podría describirse como “absoluta felicidad”.

Con la práctica de la meditación habitual, nos adentramos de forma natural en la práctica del mindfulness, o dicho de otra forma, adoptamos un estilo de vida más mindful, que no significa otra cosa que vivir la vida de una forma más consciente, usando el mismo grado de consciencia con el que relajamos nuestra mente durante la práctica de la meditación.

La plena consciencia es probablemente una de las bondades más maravillosas del mindfulness, porque gracias a ella, aprendemos a no dar por supuestas muchas cosas tan importantes como la vida y la salud, y con ello, a restar importancia a otras tenencias más superfluas como los objetos y las experiencias.

Y es este probablemente uno de los pasos iniciales para aprender a diferenciar entre necesidades y deseos, a título personal; y, para aprender a desarrollar más el sentimiento de empatía, hacia los demás. 

Así, entender que para ser felices no tenemos más que “ser”, a la vez que desarrollamos la empatía hacia la necesidad de “ser” de los demás, es la clave para tejer un modo de vida sostenible, en la que no permitamos que nuestros deseos excedan nuestras necesidades, en la que no dejemos que la satisfacción de los mismos requiera la explotación de los recursos de terceros, y por tanto, en la que contribuyamos a una sociedad justa y pacífica.

Tú tienes el poder de cambiar las cosas. ¿Quieres probar?

El impacto real de la paz interior. Parte III: cómo ser feliz de forma genuina

Acabábamos el post anterior con una pregunta retórica: de qué manera podemos solucionar la desigualdad medioambiental y social y hasta qué punto mi paz interior tiene algo que ver en este proceso.

Para ello hemos de volver al inicio de la reflexión y a los términos “necesidad” y “deseo”. La paz interior es sinónimo de felicidad, que el Diccionario de la Real Academia Española define como “estado de grata satisfacción espiritual y física”.

El problema no es ser feliz, ni nuestra felicidad ha de ser una amenaza para la integridad de terceros. El problema, radica más bien en el hecho de que escojamos fuentes de felicidad externas. “Cuando me compre un coche seré feliz”, “cuando vea a mi hermano seré feliz”, “cuando consiga un trabajo seré feliz”… ¿resulta familiar? Tendemos a buscar la felicidad fuera y lo que es peor –y más cruel hacia nosotros mismos- tendemos a postergar el estado de felicidad hasta que aquello que esta fuera llegue a nosotros. ¿Pero luego qué? Cuando conseguimos aquellas cosas, ¿hemos alcanzado un estado pleno de felicidad? ¿o solo un pequeño estadio de satisfacción pasajera? Generalmente, la respuesta común a todos, es la segunda. Y, como consecuencia, para generar más estadios de satisfacción (que equivocamos con pura felicidad), tendemos a querer más. Otro coche, cuando ve a mi hermano más a menudo, cuando este trabajo termine y logre uno mejor… haciendo girar así esa rueda de deseos cuyo alimento está fuera de nuestra capacidad y se extiende a los recursos de los demás.

¿Y si yo diferenciara bien entre necesitar un coche y desearlo? ¿Y si supiera ser honesto conmigo mismo y llegar a la conclusión de que no lo necesito sino que lo deseo? ¿Y si me comportara de forma respetuosa y optara por no satisfacer ese deseo innecesario? ¿Realmente cambiaría algo? Si… ¡tan solo es un coche y vida solo hay una!

Estas excusas son el denominador común de millones de habitantes en el mundo y es aquí donde llega la situación insostenible.

¿Cómo lograr entonces mi felicidad sin que ésta suponga la penuria de otros? O dicho de otro modo ¿cómo conseguir aplacar mis deseos y no frustrarme en el intento? ¿cómo conseguir ser feliz sin dar rienda suelta a mis caprichos? ¿Cómo conseguir que ser responsable y tener un modo de vida sostenible no me cueste mi alegría de vivir?

¿Has oído hablar de la meditación?

Cómo practicar la paciencia ante emociones negativas

Me gusta definir paciencia como la unión entre Paz + Ciencia, o sea, la ciencia de la paz. 

También, es la habilidad de sobrellevar circunstancias difíciles sin reaccionar con enojo. La paciencia se muestra en el buen ánimo con el que toleramos las dificultades de la vida. Ser paciente también es la comprensión de los hechos de la vida sin forzar nada ni a nadie, sin ningún esfuerzo. 

Entonces, si la paciencia es parte de nuestro estado natural, ¿por qué “perdemos” la paciencia? 

La paciencia se pierde a medida que se permite lo que no corresponde a nuestra naturaleza. Los enemigos de la paciencia son las emociones negativas como EL ENFADO Y EL ODIO, que traen consigo el sufrimiento. Estas emociones negativas se crean en la mente, porque la mente es como una esponja; absorbe tanto lo positivo como lo negativo, lamentablemente, está comprobado que la mente absorbe mas rápido lo negativo que lo positivo. 

En el mundo en que vivimos, diariamente recibimos mensajes de odio como las guerras, el abandono, y la injusticia.  En redes sociales y la television nos muestran una realidad cargada de falsedad y materialismo llamada consumismo. Todo esto la mente lo absorbe y lo acumula a diario. Es como si la mente fuera un vaso con agua y cada pensamiento negativo es una gota de tinta que cae en el agua y la va volviendo turbia y oscura. 

Si cuando nos encontramos frente a situaciones difíciles, la mente está turbia y oscura, en lugar de responder asertivamente, puede reaccionar con enfado y odio.

Si pasa algo que no quiero, me enfado…

Cuando alguien dice o hace algo que no me gusta, me enfado…

Cuando las situaciones no salen como yo esperaba, me enfado…

Si analizamos este patrón siempre hay “algo” o “alguien” que nos “roba” la paz o la paciencia. Si dejamos que todo lo que pase alrededor nos afecte, terminamos sufriendo. Y esto es porque estamos tan inconformes con la vida que siempre queremos algo más y ni siquiera sabemos qué es ese algo. 

Como dice el psiquiatra chileno Claudio Naranjo:

“La gente encuentra difícil ser feliz, porque piensan que felicidad es estar feliz con todos y con todo, ser feliz y nada más, reírse por todo. Pero si pudiéramos realizar que felicidad es estar serenos. ¡Y que esa serenidad se obtiene cuando uno está en el camino que escogió! no exactamente porque le vaya bien, eso seria muy fácil. Pero esperamos tanto de la felicidad que la hemos vuelto imposible.” 

Para poder terminar con el sufrimiento producto del enfado y el enojo necesitamos cambiar nuestros DESEOS. Los deseos son otra causa de sufrimiento, los deseos incontrolables pueden llevar a la muerte. Las personas se dañan así mismas, se auto-flagelan, sufren de depresión, ansiedad y terminan perdiendo por completo la paciencia.  

Todos enfrentamos obstáculos; si tienen solución no hay motivos para enfadarse, y si no la tienen, ¿en qué nos beneficia enfadarnos? 

Pero aquí hay algo importante, NO todo el sufrimiento es malo, los pequeños sufrimientos cotidianos que nos afectan física y emocionalmente, como el dolor y la enfermedad, también nos preparan para soportar grandes adversidades. Si todos los días nos familiarizamos con los retos, nos volvemos mas fuertes y cada vez se vuelven mas fáciles de resolver.

¿Cómo cultivar la paciencia?

Una de las formas más efectivas de cultivar la paciencia es teniendo CONFIANZA, confiar en que todo cuanto necesitamos nos llega en el momento y de la forma oportuna, sin ningún esfuerzo. A esto le podemos llamar esperar, “esperar pacientemente”. Si volvemos al ejemplo del vaso con agua, si dejamos que la tinta se asiente en el fondo del vaso, podemos ver con claridad y escoger responder de manera asertiva ante los problemas, en lugar de enfadarnos. Pero esto toma tiempo.

La confianza nos permite comprender que todo llega en el momento y de la forma oportuna. Por alguna extraña razón, los seres humanos hemos desarrollado la necesidad de controlarlo todo, incluyendo a otros. Esto genera grandes decepciones de cómo es la vida con respecto a lo que esperamos de ella. Mediante la práctica de la confianza, dejamos que todo fluya sin tanta necesidad de controlar, ¡fluir con la vida es mucho más relajado y efectivo que ir contra la corriente!

Una de las mejores prácticas para cultivar ese estado natural de ser paciente es la meditación. La mediation es un ejercicio para la mente, que es, como mencioné anteriormente, la fuente de las emociones negativas y deseos incontrolables. Esta herramienta nos permite:

-Aprender a lidiar con nuestros pensamientos y emociones 

-Conectar con nuestro estado natural de paz interior

-Limpiar las impurezas de la mente

-Controlar nuestros deseos

-Aceptar la naturaleza del mundo que es INCONTROLABLE

3 afirmaciones para cultivar la paciencia 

Luego de reconocer dónde se origina la pérdida de la paciencia, y entender que podemos controlar nuestros deseos para frenar el sufrimiento, podemos hacer una pausa y transformar nuestra experiencia de vida en una experiencia consciente de paz y serenidad. Las afirmaciones positivas son lo opuesto a los patrones de pensamiento negativos que normalmente utilizamos y son el punto de comienzo hacia el desarrollo personal.

Por esta razón deseo compartirles las siguientes afirmaciones para cultivar la paciencia en todas las áreas de la vida:

  • Practica aceptación 

Hoy, acepto a las personas, situaciones, y circunstancias a conformen ocurran. Yo sé que este momento es tal como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. No voy a luchar en contra de todo el universo al luchar en contra de este momento. Acepto las cosas como son y no como quiero que sean.

  • Toma responsabilidad 

Hoy, tomo responsabilidad por mi situación y por todos los eventos que veo como retos. Evito culpar a otros o a mí mismo. Reconozco que todo reto es una oportunidad disfrazada, que me permite tomar este momento y transformarlo para mi crecimiento y expansión.

  • Permanece indefenso 

Hoy, renuncio a mi punto de vista, y no tengo necesidad de persuadir a otros a aceptar mis opiniones. Permanezco abierto a todos los puntos de vista y no estoy rígidamente apegado a ninguno de ellos. Elijo ser amable antes que estar en lo correcto.

Si deseas conocer más acerca de la meditación sigue aquí.

 

El impacto real de la paz interior. Parte II: la forma en la que los deseos individuales generan desigualdades sociales

Hablábamos en el anterior post de la necesidad de aprender la diferencia entre necesidades y deseos, porque satisfacer necesidades individuales no afecta a quienes nos rodean, mientras que satisfacer nuestros deseos sí puede afectarles. Pero, ¿de qué manera?

Volvamos al paralelismo entre la tarta de chocolate y el mundo con todos sus recursos. Bien sabido es que el mundo tiene recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos sus habitantes. Igual de bien sabido es que cuando se trata de cubrir deseos, el mundo y sus recursos no dan tanto abasto. Del mismo modo que si repartimos una tarta de chocolate de forma equitativa entre un grupo de amigos, comeremos todos, mientras que si algunos de ellos desean comer más, acabaremos teniendo desigualdades.

Es decir, podemos concluir que los deseos personales de cada individuo, si se llevan a cabo, pueden llevarnos a situaciones en las que la necesidad de satisfacer nuestros deseos pasa por hacernos con los recursos de los demás.

Y he ahí donde llega la desigualdad a nivel medioambiental, cuando los recursos de los demás, dependen de los deseos de unos pocos. Puesto con un ejemplo, la desigualdad llega cuando mi deseo de renovar mi teléfono móvil cada año, hace que las minas de minerales que se usan para la fabricación de esta tecnología no den abasto, o cuando los bosques del Amazonas se deforestan para el uso de madera desproporcionado de otros países, y así un largo etcétera.

¿Y cuál es la consecuencia natural de la desigualdad medioambiental? La desigualdad social, no cabe duda. Cuando los recursos son divididos de forma inequitativa, damos lugar a la exclusión y a la pobreza.

¿Pero, cómo podríamos solucionar esto y de qué manera está relacionado con mi paz interior?

Hablaremos de ello en el siguiente post.

El impacto real de la paz interior. Parte I: la importancia de diferenciar entre deseos y necesidades

A menudo, cuando hablamos de paz interior, pensamos en relajarnos, en dejar ir el estrés, en tener un momento para nosotros mismos, en cultivar buenas costumbres… sin embargo, nos suele costar encontrar un sentido más profundo de los beneficios de la cultivación de la paz interior. Podemos entender que si conseguimos ser seres más pacíficos, conseguiremos también impactar más o menos a nuestro entorno de una forma positiva. Pero seguimos mostrándonos algo cínicos ante la posibilidad de aceptar que trabajar de esta manera en nosotros mismos pueda tener un impacto mayor a gran escala…

Hace unas semanas, un buen amigo (fundador de la organización Culture Clash que invita a los jóvenes a participar en la construcción de la paz) me invitó a la Casa de la Humanidad de La Haya, en Holanda, para facilitar una serie de reflexiones sobre la importancia de la paz interior durante el Día Internacional de la Paz.

La reflexión giró en torno a la relación entre la paz interior, la paz medioambiental y la paz social. Comenzamos preguntándonos y tratando de definir qué son cada uno de estos tipos de paz y tratando de encontrar de qué manera una impacta en la otra, comenzando por uno mismo y llegando a una escala global.

Para ponerlo de forma breve y sencilla: imaginemos que el mundo es una gran tarta de chocolate y que lo que cada persona busca a nivel individual en su vida, es poder comer un trozo de esa tarta porque eso le hace feliz. Sin embargo, muchas –quizá demasiadas- personas tratan de comerse un trozo más grande para así ser más feliz aún de lo que creen que pueden ser y por tanto, pasan a quitar algo de tarta a los demás. Como resultado, esta realidad en la que unos comen el trozo de tarta de otros, causa conflictos, llevándonos a pensar que la forma en la que uno hace crecer su felicidad, afecta directamente a la capacidad de otros de cultivar la suya.

Pero ¿qué es la felicidad? He ahí el quid de la cuestión. ¿En qué consiste la felicidad? ¿En satisfacer nuestras necesidades o en satisfacer nuestros deseos? ¿Sabemos diferenciar bien entre necesidades y deseos?

Aprender la diferencia entre necesidades y deseos es vital, a la hora de crecer como personas generosas o egoístas. Si deseamos identificarnos con la etiqueta de la generosidad, entonces deberemos aprender que la felicidad puede estar en los pequeños detalles de la vida como en tener necesidades que damos por sentado cubiertas -como tener un hogar, por ejemplo- evitando así hacer que nuestra felicidad radique en otros detalles no tan básicos –los deseos-. ¿Pero por qué? ¿Por qué mis deseos pueden afectar a los demás?

Piensa tú mismo y seguiremos hablando de ello en el siguiente post…

 

Cómo atraer energía de paz a tu vida

Me llevó muchos años encontrar las palabras para definir el estado de felicidad. Creía saber lo que era la felicidad, o quizá lo sabía por descarte por todas las ocasiones en las que no sentía esa sensación de plenitud. Pero quizá no entendí el verdadero significado hasta que empecé a meditar y no solo aprendí lo que era la paz interior y cómo generarla para mí misma, si no que empecé a saborear sus mieles y a comprender, por tanto, su importancia.

Fue cuando empecé a meditar, decía, cuando me di cuenta de que la felicidad era sinónimo de paz. De que ser feliz era en realidad estar en paz y de que cuando me sentía en paz, tenía la mayor sensación de felicidad al margen de cuál fuera la situación. Y así fue como empecé a valorar los pequeños momentos de felicidad y paz que tenía en mi vida, en contraposición con las grandes metas y vivencias que uno se supone que ha de tener para sentirse feliz.

A través de la práctica de la meditación, aprendí a vivir de una forma más mindful. Y así fue como esclarecí cuáles eran los pasos que me funcionaba poner en práctica para atraer la paz a mi día a día y con ello sentir una profunda felicidad. ¿Y qué mejor que pequeñas dosis de felicidad a diario?

  • Empezar el día meditando: sí, da pereza; sí, siempre tenemos muchas cosas que hacer… pero merece MUCHO la pena. Aplicar cierta disciplina y voluntad para sobreponernos a la frustración que nos puede generar establecer un nuevo hábito de vida es la forma de conseguirlo… y ¡no es para tanto! Luego, ya no supe dejar la práctica. Empezar todas las mañanas sonriendo ¿quién prefiere lo contrario?
  • Dejar ir la sensación de necesitar estar en control: sentir que necesitamos estar en control de absolutamente todo lo que rodea nuestra vida es una sensación común para encontrar seguridad. Sin embargo, con ella sobrecargamos nuestras capacidades hasta que acabamos prefiriendo no estar al cargo ¿cuántas veces no habremos disfrutado más de la simpleza? Dejar de pensar en el pasado y en el futuro, pues el uno no se puede cambiar y el otro no existe aún; y, disfrutar de la ligereza del no saber estar -ni querer estar- siempre al mando de todo es, sencillamente, maravilloso.
  • Aprender a ver el aspecto positivo de cada situación: muy a menudo tendemos a magnificar nuestros problemas y centrarnos mucho en ellos hasta hacerlos epicentro de nuestras vidas. En cambio, en muy pocas ocasiones prestamos esa atención a las buenas noticias que nos rodean. Hacer el ejercicio consciente de ver la positividad en cada situación es magnífico y gratificante.
  • Tratar a los demás de la misma manera en la que me gustaría que me trataran a mí: hubo una gran parte de mi vida en la que ni me fijaba quien pasaba a mi alrededor. Según aprendí a ser más consciente de mi propia existencia, empecé a serlo de la de los demás y empecé a sentir curiosidad por cuáles serían las circunstancias de vida de cada persona. Así, empecé a desarrollar cierta empatía que me ayudó no solo a tratar mejor a aquellos que no conocí sino también a aquellos con quienes no había logrado tener una buena relación. Aprendí que sembrar lo que uno quiere para sí mismo, es importante y empecé a disfrutar horrores de pequeños detalles como sonreír a los demás aunque aparentemente no hubiera una razón para ello. ¡Ser amable es gratuito y sienta bien a ambas partes!

Así fue como aprendí que la vida se puede vivir en dos estados: en paz o en resistencia. Y que yo prefería vivirla en paz y poner en práctica pequeños pasos que me ayudaran a conquistarla de forma diaria.

¿Cuáles son los pasos que te funcionan a ti? ¿Crees que algunos de esos se asemejan a ti y que podrías ponerlos en práctica? Sea como fuere, ¡no te demores en encontrar la forma de vida que te atraiga paz interna, porque será la forma en la que consigas llegar a ser feliz!

Sete maneiras de descobrir a chave da sua felicidade e paz interior

“Uma noite, um homem que voltava para casa encontrou um vizinho sob uma lâmpada de rua, procurando por algo ocupado.

-O que acontece com você? – perguntou o recém-chegado.

– Eu perdi minha chave e não consigo entrar na casa – respondeu o outro.

– Eu vou ajudar você a procurar.

Depois de um tempo procurando cuidadosamente baixo o poste de luz, o bom vizinho perguntou:

-Tem a certeza que perdeu a chave aqui?

– Não, eu perdi a chave lá – disse o referido apontando para um canto escuro da rua.

-Então o que você está fazendo procurando por ela sob esta lâmpada?

– Há mais luz aqui.”

Essa história Sufi clássica mostra um padrão de comportamento muito comum em pessoas envolvidas no caminho do conhecimento e representa um obstáculo significativo: procuramos onde há, sem dúvida, mais luz, mas onde não encontraremos nada, porque nada foi perdido lá. O ensino é claro e preciso, e concentra-se na perda de contato com a realidade. Sabemos que a vida cotidiana é difícil, mas é apenas nessa realidade cotidiana da vida com as pessoas ao nosso redor, onde está a chave – a chave – que nos permitirá entrar em nossa casa, em nossa intimidade, em resumo, em nós mesmos.

Há outros lugares, pessoas e circunstancias mais confortáveis, menos cotidianos e com certeza menos entediantes. Pena que eles não têm a chave. É geralmente no lugar mais escuro, profundo- e muitas vezes sozinhos- que aparece essa chave. Trabalho, família, casal, amigos, nos mesmos … todos os dias, tudo isso representa o menos brilhante e atraente. É mais escuro: mas é onde está a chave.

A felicidade é uma das palavras mais incompreendidas em nosso vocabulário, mas buscamos esse estado intangível durante toda a nossa vida. “Se eu tivesse apenas isso ou aquilo, se eu encontrasse o parceiro certo, se eu tivesse uma casa grande, um carro novo ou o trabalho que sempre quis…., então ficaria feliz”. A felicidade é real apenas quando paramos de buscar coisas materiais e transitórias, e descobrimos a alegria duradoura que está dentro de nós.

Toda vez que vemos um bebê rindo ou uma criança pequena, somos lembrados de que todos nascemos com esse senso natural e inato de felicidade, que na verdade é nosso direito inato. Aprendemos sobre o sofrimento ou infelicidade à medida que envelhecemos, mais exteriorizados e as circunstâncias mudam.

A raiz da felicidade é, na verdade, a essência central de quem somos. Para ser feliz, precisamos apenas nos alinhar com o nosso Ser.  A continuação, listo sete pontos que podem nos guiar para achar essa “chave da felicidade”, que não está perdida e sim esquecida, adentro de nos. 

1. Deixe de lado a negatividade e seja mais leve

Aprenda a perdoar e esquecer. Veja cada desafio como uma oportunidade para um maior crescimento. Expresse gratidão pelo que você tem. Seja mais otimista sobre o futuro e sua capacidade de atingir metas de vida. Abra-se para o sucesso e aceite fracassos ou erros que acontecem ao longo do caminho. Não se preocupe com as pequenas coisas. Tire muitas “férias de preocupação”, onde você treina sua mente para não se preocupar por um determinado período de tempo. Se você quer ser mais positivo, envolva-se com energia e pessoas positivas. Cultive os relacionamentos positivos que você tem, buscando mais daqueles que ajudam a elevá-lo. Aceite e ame-se pelos dons e talentos únicos que você traz à vida. Gaste menos tempo tentando agradar os outros e passe mais tempo tentando agradar seu Eu superior. Veja o humor na vida e nas nossas experiências, leve a vida menos a sério e aprender a rir de si mesmo.

2. Sirva e seja gentil com os outros

Trate todos e fale com gentileza. Não apenas ajuda os outros a se sentirem melhor, mas você perceberá que se sente bem depois de ter uma interação positiva com os outros. Fale bem dos outros. Quando você fala negativamente sobre os outros, atrai mais negatividade para si mesmo, mas quando fala positivamente dos outros, atrai mais positividade. Realmente ouça os outros. Esteja presente e atento ao que os outros estão realmente dizendo quando falam. Apoie-os sem se envolver. Respeite os outros e seu livre arbítrio. Coloque sua confiança nos outros e seja confiável em troca. Desfrute do senso de comunidade e amizade que vem dessa abertura e fé uns nos outros. Trabalhe como parte de um todo. Veja os outros como parceiros em seus esforços. Una seus esforços com eles para criar uma sinergia mais poderosa do que qualquer coisa que você possa fazer sozinha. Pratique generosidade e doação sem esperar nada em troca. Envolva-se com oportunidades de serviço e ofereça o que puder a uma causa maior. Sorria mais – para a família, para os colegas de trabalho, para os vizinhos, para os estranhos – e observe isso não apenas mudando como você se sente, mas também como eles se sentem também.

3. Viva e aceite o presente

Não repita eventos negativos, nem se preocupe com o futuro. Aceite e abrace a impermanência. Seja grato por sua vida, por cada momento de cada dia. Observe o fluxo constante e natural de mudança que nos rodeia e sua pequena, porém importante, parte do fluxo natural e divino da vida. Observe-se no momento. Trabalhe em suas reações às circunstâncias externas e aprenda a abordar a vida harmoniosamente.

4. Escolha um estilo de vida saudável

Mantenha uma rotina diária. Acorde ao mesmo tempo todas as manhãs, de preferência cedo. Definir-se como um biorritmo natural tornará mais fácil acordar e sentir-se energizado. Durma o suficiente: o sono adequado está ligado a características positivas de personalidade, como otimismo, melhora da autoestima e até mesmo a solução de problemas.  Coma alimentos saudáveis, pois o que você come tem um efeito direto no seu humor e níveis de energia. Não coma demais e tente praticar o autocontrole saudável. Exercite-se diariamente ao ponto de suar: não só ajuda a purificar o corpo, mas também libera endorfinas que ajudam a prevenir o estresse, aliviam a depressão e melhoram positivamente o seu humor. Ria mais. O riso é o melhor remédio, para tudo. Assim como o exercício, rir libera endorfinas que combatem os efeitos negativos do estresse e promovem uma sensação de bem-estar e alegria. Pratique respiração profunda e yoga. O corpo e a mente estão conectados.

5. Medite e deixe fluir a sua criatividade

Esforce-se para aprender sempre coisas novas. Expanda constantemente sua consciência e descubra novas maneiras de expressar seus dons divinos. Seja criativo: isso não apenas o desafiará a aprender coisas novas, mas também ajudará a manter sua mente em um lugar positivo. Pratique a vida no momento presente e seja um canal para o fluxo divino da criatividade. Pratique meditação com frequência, se possível cada dia. Mesmo tão pouco quanto 10 minutos de meditação por dia pode levar a mudanças físicas  no cérebro que melhoram a concentração e o foco, acalmam o sistema nervoso e ajudam você a se tornar mais gentil, compassivo e até mais humorístico. Em seguida, traga a alegria e a paz que você recebe da meditação para sua vida e atividade diárias. Seja honesto. Contar a verdade o mantém livre por dentro, constrói a confiança nos relacionamentos e melhora sua força de vontade e a capacidade de atrair sucesso. Entregue-se ao Universo Divino e permita que ele cuide das menores coisas da vida para o maior e mais importante.

6. Seja interiormente livre

Viva em forma minimalista e simples. Muitas vezes a vida extravagante traz mais estresse não mais satisfação. “Ordenar sua casa para ordenar sua mente”. A desordem é uma fonte de estresse muitas vezes não reconhecida que promove sentimentos de ansiedade, frustração, distração e culpa. Sinta-se bem em sua própria casa, torne-a seu santuário mantendo-a limpa, organizada e edificante. Vá sem certas coisas que você acha que precisa. Viaje para novos lugares onde nem tudo é facilmente acessível ou prontamente disponível, e aprenda a apreciar o que você tem expandindo seu mundo. Tire algum tempo dos envolvimentos externos complicados da vida para conhecer melhor sua família, seus vizinhos e seus entes queridos; e para conhecer a si mesmo.

7. Reconecte-se com a natureza

Tire algum tempo a cada semana para recarregar a bateria do seu corpo. No fim de semana, refugie-se na natureza ou em um lugar onde você possa sentir paz a tempo de um novo começo para a semana de trabalho. Saia sempre que possível para respirar o ar fresco e sentir o sol, isso tem um efeito positivo sobre a nossa saúde e nosso humor. Tire algum tempo para ficar em silêncio. Fique em silêncio e acalme-se todas as noites durante pelo menos 10 minutos (mais se possível) e novamente de manhã antes de sair. Isso produzirá um hábito inquebrantável de felicidade interior para ajudá-lo a enfrentar os desafios da vida. Observe a beleza natural que o rodeia e sinta uma sensação de conexão. Aprecie os detalhes e os milagres que podem ser encontrados na natureza. 

Mas ao final, ¿o que estes sete pontos tem em comum? 

Em que todos eles dependem completamente de você e das suas escolhas diárias. Escolha a felicidade. Ao fazer isso, você já começará a se sentir melhor. Escolha a felicidade e aos poucos, começará a se sentir feliz. Talvez não seja feliz em êxtase- mas definitivamente melhor. Sorria, mesmo sem ter motivo. Aos poucos, treinando a sua mente para repetidamente escolher a felicidade, uma sensação de paz interior irá crescendo dentro de você e se tornando cada vez mais autentica e natural. Descobrir a chave para a sua própria felicidade depende somente de você, de procurar no local certo. A final, você é as escolhas que você faz. 

Imagem da capa: “Cosmos Meditation”, por Unabku.