El impacto real de la paz interior. Parte III: cómo ser feliz de forma genuina

Acabábamos el post anterior con una pregunta retórica: de qué manera podemos solucionar la desigualdad medioambiental y social y hasta qué punto mi paz interior tiene algo que ver en este proceso.

Para ello hemos de volver al inicio de la reflexión y a los términos “necesidad” y “deseo”. La paz interior es sinónimo de felicidad, que el Diccionario de la Real Academia Española define como “estado de grata satisfacción espiritual y física”.

El problema no es ser feliz, ni nuestra felicidad ha de ser una amenaza para la integridad de terceros. El problema, radica más bien en el hecho de que escojamos fuentes de felicidad externas. “Cuando me compre un coche seré feliz”, “cuando vea a mi hermano seré feliz”, “cuando consiga un trabajo seré feliz”… ¿resulta familiar? Tendemos a buscar la felicidad fuera y lo que es peor –y más cruel hacia nosotros mismos- tendemos a postergar el estado de felicidad hasta que aquello que esta fuera llegue a nosotros. ¿Pero luego qué? Cuando conseguimos aquellas cosas, ¿hemos alcanzado un estado pleno de felicidad? ¿o solo un pequeño estadio de satisfacción pasajera? Generalmente, la respuesta común a todos, es la segunda. Y, como consecuencia, para generar más estadios de satisfacción (que equivocamos con pura felicidad), tendemos a querer más. Otro coche, cuando ve a mi hermano más a menudo, cuando este trabajo termine y logre uno mejor… haciendo girar así esa rueda de deseos cuyo alimento está fuera de nuestra capacidad y se extiende a los recursos de los demás.

¿Y si yo diferenciara bien entre necesitar un coche y desearlo? ¿Y si supiera ser honesto conmigo mismo y llegar a la conclusión de que no lo necesito sino que lo deseo? ¿Y si me comportara de forma respetuosa y optara por no satisfacer ese deseo innecesario? ¿Realmente cambiaría algo? Si… ¡tan solo es un coche y vida solo hay una!

Estas excusas son el denominador común de millones de habitantes en el mundo y es aquí donde llega la situación insostenible.

¿Cómo lograr entonces mi felicidad sin que ésta suponga la penuria de otros? O dicho de otro modo ¿cómo conseguir aplacar mis deseos y no frustrarme en el intento? ¿cómo conseguir ser feliz sin dar rienda suelta a mis caprichos? ¿Cómo conseguir que ser responsable y tener un modo de vida sostenible no me cueste mi alegría de vivir?

¿Has oído hablar de la meditación?

Cómo practicar la paciencia ante emociones negativas

Me gusta definir paciencia como la unión entre Paz + Ciencia, o sea, la ciencia de la paz. 

También, es la habilidad de sobrellevar circunstancias difíciles sin reaccionar con enojo. La paciencia se muestra en el buen ánimo con el que toleramos las dificultades de la vida. Ser paciente también es la comprensión de los hechos de la vida sin forzar nada ni a nadie, sin ningún esfuerzo. 

Entonces, si la paciencia es parte de nuestro estado natural, ¿por qué “perdemos” la paciencia? 

La paciencia se pierde a medida que se permite lo que no corresponde a nuestra naturaleza. Los enemigos de la paciencia son las emociones negativas como EL ENFADO Y EL ODIO, que traen consigo el sufrimiento. Estas emociones negativas se crean en la mente, porque la mente es como una esponja; absorbe tanto lo positivo como lo negativo, lamentablemente, está comprobado que la mente absorbe mas rápido lo negativo que lo positivo. 

En el mundo en que vivimos, diariamente recibimos mensajes de odio como las guerras, el abandono, y la injusticia.  En redes sociales y la television nos muestran una realidad cargada de falsedad y materialismo llamada consumismo. Todo esto la mente lo absorbe y lo acumula a diario. Es como si la mente fuera un vaso con agua y cada pensamiento negativo es una gota de tinta que cae en el agua y la va volviendo turbia y oscura. 

Si cuando nos encontramos frente a situaciones difíciles, la mente está turbia y oscura, en lugar de responder asertivamente, puede reaccionar con enfado y odio.

Si pasa algo que no quiero, me enfado…

Cuando alguien dice o hace algo que no me gusta, me enfado…

Cuando las situaciones no salen como yo esperaba, me enfado…

Si analizamos este patrón siempre hay “algo” o “alguien” que nos “roba” la paz o la paciencia. Si dejamos que todo lo que pase alrededor nos afecte, terminamos sufriendo. Y esto es porque estamos tan inconformes con la vida que siempre queremos algo más y ni siquiera sabemos qué es ese algo. 

Como dice el psiquiatra chileno Claudio Naranjo:

“La gente encuentra difícil ser feliz, porque piensan que felicidad es estar feliz con todos y con todo, ser feliz y nada más, reírse por todo. Pero si pudiéramos realizar que felicidad es estar serenos. ¡Y que esa serenidad se obtiene cuando uno está en el camino que escogió! no exactamente porque le vaya bien, eso seria muy fácil. Pero esperamos tanto de la felicidad que la hemos vuelto imposible.” 

Para poder terminar con el sufrimiento producto del enfado y el enojo necesitamos cambiar nuestros DESEOS. Los deseos son otra causa de sufrimiento, los deseos incontrolables pueden llevar a la muerte. Las personas se dañan así mismas, se auto-flagelan, sufren de depresión, ansiedad y terminan perdiendo por completo la paciencia.  

Todos enfrentamos obstáculos; si tienen solución no hay motivos para enfadarse, y si no la tienen, ¿en qué nos beneficia enfadarnos? 

Pero aquí hay algo importante, NO todo el sufrimiento es malo, los pequeños sufrimientos cotidianos que nos afectan física y emocionalmente, como el dolor y la enfermedad, también nos preparan para soportar grandes adversidades. Si todos los días nos familiarizamos con los retos, nos volvemos mas fuertes y cada vez se vuelven mas fáciles de resolver.

¿Cómo cultivar la paciencia?

Una de las formas más efectivas de cultivar la paciencia es teniendo CONFIANZA, confiar en que todo cuanto necesitamos nos llega en el momento y de la forma oportuna, sin ningún esfuerzo. A esto le podemos llamar esperar, “esperar pacientemente”. Si volvemos al ejemplo del vaso con agua, si dejamos que la tinta se asiente en el fondo del vaso, podemos ver con claridad y escoger responder de manera asertiva ante los problemas, en lugar de enfadarnos. Pero esto toma tiempo.

La confianza nos permite comprender que todo llega en el momento y de la forma oportuna. Por alguna extraña razón, los seres humanos hemos desarrollado la necesidad de controlarlo todo, incluyendo a otros. Esto genera grandes decepciones de cómo es la vida con respecto a lo que esperamos de ella. Mediante la práctica de la confianza, dejamos que todo fluya sin tanta necesidad de controlar, ¡fluir con la vida es mucho más relajado y efectivo que ir contra la corriente!

Una de las mejores prácticas para cultivar ese estado natural de ser paciente es la meditación. La mediation es un ejercicio para la mente, que es, como mencioné anteriormente, la fuente de las emociones negativas y deseos incontrolables. Esta herramienta nos permite:

-Aprender a lidiar con nuestros pensamientos y emociones 

-Conectar con nuestro estado natural de paz interior

-Limpiar las impurezas de la mente

-Controlar nuestros deseos

-Aceptar la naturaleza del mundo que es INCONTROLABLE

3 afirmaciones para cultivar la paciencia 

Luego de reconocer dónde se origina la pérdida de la paciencia, y entender que podemos controlar nuestros deseos para frenar el sufrimiento, podemos hacer una pausa y transformar nuestra experiencia de vida en una experiencia consciente de paz y serenidad. Las afirmaciones positivas son lo opuesto a los patrones de pensamiento negativos que normalmente utilizamos y son el punto de comienzo hacia el desarrollo personal.

Por esta razón deseo compartirles las siguientes afirmaciones para cultivar la paciencia en todas las áreas de la vida:

  • Practica aceptación 

Hoy, acepto a las personas, situaciones, y circunstancias a conformen ocurran. Yo sé que este momento es tal como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. No voy a luchar en contra de todo el universo al luchar en contra de este momento. Acepto las cosas como son y no como quiero que sean.

  • Toma responsabilidad 

Hoy, tomo responsabilidad por mi situación y por todos los eventos que veo como retos. Evito culpar a otros o a mí mismo. Reconozco que todo reto es una oportunidad disfrazada, que me permite tomar este momento y transformarlo para mi crecimiento y expansión.

  • Permanece indefenso 

Hoy, renuncio a mi punto de vista, y no tengo necesidad de persuadir a otros a aceptar mis opiniones. Permanezco abierto a todos los puntos de vista y no estoy rígidamente apegado a ninguno de ellos. Elijo ser amable antes que estar en lo correcto.

Si deseas conocer más acerca de la meditación sigue aquí.

 

El impacto real de la paz interior. Parte II: la forma en la que los deseos individuales generan desigualdades sociales

Hablábamos en el anterior post de la necesidad de aprender la diferencia entre necesidades y deseos, porque satisfacer necesidades individuales no afecta a quienes nos rodean, mientras que satisfacer nuestros deseos sí puede afectarles. Pero, ¿de qué manera?

Volvamos al paralelismo entre la tarta de chocolate y el mundo con todos sus recursos. Bien sabido es que el mundo tiene recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos sus habitantes. Igual de bien sabido es que cuando se trata de cubrir deseos, el mundo y sus recursos no dan tanto abasto. Del mismo modo que si repartimos una tarta de chocolate de forma equitativa entre un grupo de amigos, comeremos todos, mientras que si algunos de ellos desean comer más, acabaremos teniendo desigualdades.

Es decir, podemos concluir que los deseos personales de cada individuo, si se llevan a cabo, pueden llevarnos a situaciones en las que la necesidad de satisfacer nuestros deseos pasa por hacernos con los recursos de los demás.

Y he ahí donde llega la desigualdad a nivel medioambiental, cuando los recursos de los demás, dependen de los deseos de unos pocos. Puesto con un ejemplo, la desigualdad llega cuando mi deseo de renovar mi teléfono móvil cada año, hace que las minas de minerales que se usan para la fabricación de esta tecnología no den abasto, o cuando los bosques del Amazonas se deforestan para el uso de madera desproporcionado de otros países, y así un largo etcétera.

¿Y cuál es la consecuencia natural de la desigualdad medioambiental? La desigualdad social, no cabe duda. Cuando los recursos son divididos de forma inequitativa, damos lugar a la exclusión y a la pobreza.

¿Pero, cómo podríamos solucionar esto y de qué manera está relacionado con mi paz interior?

Hablaremos de ello en el siguiente post.

El impacto real de la paz interior. Parte I: la importancia de diferenciar entre deseos y necesidades

A menudo, cuando hablamos de paz interior, pensamos en relajarnos, en dejar ir el estrés, en tener un momento para nosotros mismos, en cultivar buenas costumbres… sin embargo, nos suele costar encontrar un sentido más profundo de los beneficios de la cultivación de la paz interior. Podemos entender que si conseguimos ser seres más pacíficos, conseguiremos también impactar más o menos a nuestro entorno de una forma positiva. Pero seguimos mostrándonos algo cínicos ante la posibilidad de aceptar que trabajar de esta manera en nosotros mismos pueda tener un impacto mayor a gran escala…

Hace unas semanas, un buen amigo (fundador de la organización Culture Clash que invita a los jóvenes a participar en la construcción de la paz) me invitó a la Casa de la Humanidad de La Haya, en Holanda, para facilitar una serie de reflexiones sobre la importancia de la paz interior durante el Día Internacional de la Paz.

La reflexión giró en torno a la relación entre la paz interior, la paz medioambiental y la paz social. Comenzamos preguntándonos y tratando de definir qué son cada uno de estos tipos de paz y tratando de encontrar de qué manera una impacta en la otra, comenzando por uno mismo y llegando a una escala global.

Para ponerlo de forma breve y sencilla: imaginemos que el mundo es una gran tarta de chocolate y que lo que cada persona busca a nivel individual en su vida, es poder comer un trozo de esa tarta porque eso le hace feliz. Sin embargo, muchas –quizá demasiadas- personas tratan de comerse un trozo más grande para así ser más feliz aún de lo que creen que pueden ser y por tanto, pasan a quitar algo de tarta a los demás. Como resultado, esta realidad en la que unos comen el trozo de tarta de otros, causa conflictos, llevándonos a pensar que la forma en la que uno hace crecer su felicidad, afecta directamente a la capacidad de otros de cultivar la suya.

Pero ¿qué es la felicidad? He ahí el quid de la cuestión. ¿En qué consiste la felicidad? ¿En satisfacer nuestras necesidades o en satisfacer nuestros deseos? ¿Sabemos diferenciar bien entre necesidades y deseos?

Aprender la diferencia entre necesidades y deseos es vital, a la hora de crecer como personas generosas o egoístas. Si deseamos identificarnos con la etiqueta de la generosidad, entonces deberemos aprender que la felicidad puede estar en los pequeños detalles de la vida como en tener necesidades que damos por sentado cubiertas -como tener un hogar, por ejemplo- evitando así hacer que nuestra felicidad radique en otros detalles no tan básicos –los deseos-. ¿Pero por qué? ¿Por qué mis deseos pueden afectar a los demás?

Piensa tú mismo y seguiremos hablando de ello en el siguiente post…