Aquí viene el amor otra vez… espera, ¿en serio?

Seeing

Sobre desear el infinito mientras se experimenta lo finito. Pensamientos sobre el amor. Parte I. 

En nuestra vida práctica amamos personas, mascotas, cosas, naturaleza, arte etc. Experimentamos este sentimiento no solo en contextos románticos sino que en muchos más – o al menos podemos estar abiertos a sentir amor de diferentes formas. Sin embarbo, el hecho de que amamos esas cosas/personas no significa que podemos tenerlas todo el tiempo que queramos, o cuando queramos. Aquí entran en juego los límites de la vida material. Hay deberes, distancia y particularidades que nos hacen darnos cuenta que no siempre tenemos la oportunidad de tener lo que queremos cuando lo queremos, sin importar cuánto lo amemos. Cuando se tiene la experiencia – no solo el entendimiento racional de ella-, se siente el límite. Se reconoce el espacio de separación entre tú y el objeto de tu amor que es producido por circunstancias exteriores. Lo sientes.

En un plano más personal, nuestra reactividad es nuestro límite. Cuando reaccionamos, estamos en el borde. Una reacción es un comportamiento impulsivo, inconsciente, un resultado de la circunstancia. Cada vez que tenemos A reaccionamos B. Cada. Vez. Gracias a esta simple fórmula nos ponemos perezosos en nuestro desarrollo personal y/o vida, nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás, culpamos a otros, nos quejamos o nos transformamos en la víctima de las circunstancias. Hay otro nombre para esta conciencia o estado mental, lo llamamos EGO.

En etimología básica, EGO es la primera persona singular en Latín (caso nominativo o cuando el pronombre realiza la acción, o es el sujeto de la oración). Significa, basicamente, “Yo”. Y porque EGO está semánticamente muy cargado – lo usamos en diferentes contextos con múltiples significados- y puede conducir a error, prefiero llamar a esta persona simplemente “comportamiento reactivo” (“persona” significa “carácter o máscara” en Latín, ahí hay otra idea). Y aquí estamos quejándonos con nuestros amigos de nuestra última ruptura, culpando al otro (ex jefe, pareja, amigo), siendo la víctima “No sé cómo llegamos a eso” “Lo di todo en esa relación” “Las relaciones son más difíciles de lo que pensaba” “La vida no es justa” y así. Toda esta charla y queja viene de nuestro ego, nuestra máscara, esa parte de nosotros que está irracionalmente fija y reacia a cambiar o ver las cosas bajo otra luz.

Alas del amor
@delnudotatuajes

“Tu mano se abre y cierra, abre y cierra. Si fuera siempre un puño o estuviera siempre abierta, estarías paralizado. Tu presencia más profunda está en cada pequeña contracción y expansión, las dos tan hermosamente balanceadas y coordinadas como las alas de un pájaro” Jalaluddin Mevlana Rumi [traducción del original de la autora]                                                       

Una cosa es el sentimiento que tenemos en nuestros corazones, sincero y más verdadero que cualquier epifanía racional, y otra cosa es lo que ocurre en nuestra mente. Lo primero es nuestra naturaleza cruda, vulnerable, la apertura de nuestro corazón que a veces se siente como una dolorosa ruptura; lo segundo es nuestro comportamiento reactivo. Aquí nos apoyamos nuevamente en la práctica de la meditación para poder entender esto de una forma práctica y holística. Cuando apercibimos nuestras emociones, nuestros pensamientos, y comenzamos a entrenar la ecuanimidad o actitud de “no reacción”, cuando intentamos dejar pasar esas cosas, cuando tratamos de dejarlas ir sin enganchar en el drama interno, estamos alejándonos de nuestra naturaleza reactiva y ganando más de una cosa importante no solo para nuestra meditación, sino que también para nuestras vidas. Durante la meditación nos entrenamos para ser menos reactivos y estar más atentos, aprendiendo a controlar nuestras tendencias habituales. 

Confiamos aquí en el principio básico de economía universal: todo tiene su razón de ser. Y como en cualquier tipo de economía, desde la doméstica hasta la global, la restricción es esencial. Hay, sin embargo, una restricción a la restricción: restricción saludable, no represión. ¿Cuál es la diferencia? Muy simple: restricción implica conciencia, represión es negación de la realidad. Esto dicho, entendemos ahora que no se trata de reprimir nuestro ego o comportamiento reactivo, sino de establecer un límite (y luego transformarlo… pero eso es para otro artículo). Restringir nuestro ego de tal forma que no se vuelva el rey de nuestras mentes, ¿por qué? porque de otra forma estamos lejos del amor – de todas maneras el amor siempre encontrará formas de traernos de regreso a su territorio… Aquí hay una verdad dura sobre el amor: el amor nos lleva por ese camino de estirar y apretar con la promesa de satisfacción incondicional. Andamos el camino y nuestro ego tiene poco que hacer allí. El resto está por venir.

Créditos de la imagen @andreeaionut821

Práctica Local, Amor Global: una guía para Tiempos Líquidos

Kandinsky

Sobre mantener la cordura en tiempos de cambios. Parte III (parte I, parte II)

Cuando vivimos experiencias transformativas tales como un viaje importante, cambiarse de país, comenzar una nueva carrera profesional, ser padre/madre, enamorarse o desenamorarse, dejamos de ser “alguien”, el que éramos antes, y entramos en una nueva dimensión de nosotros que es desconocida y más expansiva que la anterior. Esta expansión es experimentada en varios niveles al mismo tiempo (nace tu bebé y tu casa no es la misma, la habitación vacía es ahora la habitación del bebé, descubres tu capacidad de nutrir y amar, tu paciencia, cuán buen apoyo es tu pareja – o no, etc.) y viene con esta nueva identidad tuya.

Cuando se trata de la práctica espiritual, la expansión más allá de nuestra identidad conocida también se presenta, y uno encuentra que experiencias de meditación profundas son descritas, por experimentados meditadores, con palabras como “suavidad”, “ligereza”, “paz indescriptible”, “vacío”, “centrado”, “expandido” en todos los casos. Es como si todos entraran al mismo espacio mental. Como si las experiencias profundas no fueran muy distintas entre una persona y otra. ¿Pero cómo es que dos personas diferentes tienen casi la misma experiencia interior mientras profundizan en la meditación? Uno puede decir que, enmarcándolo desde un punto de vista estructural, el “alguien” -el que medita- se vuelve “nadie” -el que experimenta todas las posibilidades en su interior sin identificarse- y porque es nadie, es todos al mismo tiempo.

Transformación -o cambio- está presente al nivel de nuestra vida mundana y también en nuestra vida espiritual. Muchas doctrinas espirituales enseñan sobre cómo uno se puede iluminar (un proceso transformativo cuyo objetivo es “ver” o “saber” las cosas como son) o cómo conocer tu verdadero ser (Atman), ser un santo (aquellos de nosotros que “están más perfectamente transformados en la imagen de Cristo” como define el Lumen Gentium Nº 50), cómo permanecer más cerca de Dios o “actuar de acuerdo a la Luz del Creador” como los Kabalistas explican, y así. Y ninguno de estos procesos ocurre sin experimentar una profunda transformación interior. 

Ya sea que estás cambiándote de país, experimentando una pérdida importante, enamorándote, en el camino de la santidad o realización espiritual, estás cambiando. Puristas pueden alzar una ceja en este punto pues estoy comparando el ser padre/madre o viajar con el camino de la realización espiritual, pero para mí ellos difieren en visibilidad (cuan material o visible es el proceso de transformación) y vocación (distinciones entre lo que es profano y sagrado son, usualmente, el lugar donde surjen problemas, y está, muchas veces, sesgado por la cultura – no trato de decir aquí que lo divino no es sagrado, sino que apunto a cierto cuidado que hay que tener en esto, especialmente en un mundo globalizado).  El “alguien”, el que es consciente de sí mismo hasta el egoísmo, cuando se convierte en padre/madre, es un “nadie”. Toda la atención pasa al bebé -y no puede ser de otra forma!- y todo lo que pasa alrededor de él. El buscador espiritual, el “alguien” que busca paz interior, sabiduría o a Dios, se vuelve “nadie” en una experiencia profunda de meditación, en la Santa Comunión o el momento de la Oración.

Nuestra conciencia y la realidad son una y la misma (chequea posts anteriores). Al entender todos los aspectos de nuestra vida como diferentes dimensiones de una sola cosa, al traer un núcleo, centro o espacio interior unificante en donde el “alguien” puede rendirse y convertirse en “nadie”, no nos sentiremos perdidos o faltos de punto de referencia – un sentimiento que surge a menudo cuando experimentamos cambio y transformación, especialmente en esta “modernidad líquida” como Bauman la llamó. Por el contrario, abrazaremos el cambio sin importar cuán incómodo sea, porque esa es la base de nuestra experiencia humana, eso es lo que todos nosotros (sin importar nuestras diferencias) experimentamos en la vida. Este entendimiento no solo trae sabiduría sino que también compasión  hacia todos los seres. Y al final del día eso cuenta porque estamos todos teniendo nuestras dosis de miedo, incertidumbre, pérdida, ganancia, juicio, realización y satisfacción, y merecemos un poco de paz entre todo eso.

Imagen: Composición 8 – Vasili Kandinsky https://www.guggenheim.org/artwork/artist/vasily-kandinsky/page/3

No Perderé Mi Agarre – Nota Desde la Conciencia

Burbujas

Sobre mantener la cordura en tiempos de cambios. Parte II.

(parte I aquí)

Si hay algo en lo que diferentes filosofías, cosmovisiones, sistemas espirituales y cosmologías coinciden respecto de la realidad, es que el cambio es la única certeza en este mundo. Impermanencia lo llaman en Oriente, cambio en otros lugares. Como sea que esto se entienda, parece que el cambio es lo que impregna toda nuestra experiencia en este mundo. El cuerpo, humor y pensamientos cambian diariamente, a veces por minuto e incluso por segundos. Cambiamos trabajo, amigos, parejas, casa, país y mascotas. Nuestro cuerpo se deteriora, envejecemos. La naturaleza de la realidad es el cambio.

Este entendimiento es importante para poder aprender a tomar distancia interior de cosas que, al final del día, cambiarán. Guiño a la ecuanimidad aquí. El apego a las cosas que cambian es, finalmente, la fuente de nuestro sufrimiento. Dejar ir, otra vez. Por supuesto que nunca es sobre nuestros planes futuros o experiencias pasadas, sino que emociones, apegos o “deseos descontrolados”, y juicios al respecto. Una vez que se liberan esas cargas, el futuro se puede planear mucho más eficiente y realistamente – podemos reconocer que nuestros planes, muchas veces, no se realizan porque esperamos mucho o demasiado poco de nosotros mismos o de la circunstancia. Y de las experiencias pasadas se estará capacitado a aprender de ellas, obtener sabiduría para uno mismo y para los otros. Una vez que la sabiduría es obtenida, dejarla al servicio de los demás es lo que sigue.

“Suspende la práctica basada en un entendimiento intelectual, de perseguir palabras y seguir un discurso, y aprende el paso hacia atrás que vuelca tu luz al interior para iluminar el ser. Cuerpo y mente por sí mismos caerán, y tu rostro original se manifestará.” Dogen [traducción del Inglés de la autora]

Si la naturaleza de la realidad es el cambio, ¿qué pasa con nuestra propia naturaleza? ¿qué tan diferentes somos de la realidad? Podemos aceptar que no somos muy diferentes a ella. Somos reales, de hecho. Y si así somos, si somos reales, ¿qué queda de nosotros cuando las cosas cambian? ¿qué ganamos o perdemos en este juego del cambio? La pregunta por nuestra identidad más profunda, por “aquello” que queda de nosotros cuando las cosas cambian, puede ser abordada desde un punto de vista más sutil. Y solo para apuntar en esa dirección podemos considerar que nuestra conciencia – con esto se quiere decir cómo procesamos/entendemos la información entregada por nuestra percepción, y la respuesta a ese proceso – y la realidad son una y la misma. En otras palabras, la realidad es consciente y la conciencia es real. (La física tiene algo que decir al respecto. En este artículo se puede leer – en inglés- sobre qué tan material es la realidad, en caso de que se piense que la realidad es única y estrictamente materia).

La naturaleza de ambos, realidad y conciencia, es una y la misma. Nuestra conciencia cambia junto con nuestra realidad, y viceversa. Si pensamos en las así llamadas prácticas espirituales, o prácticas que nos conectan con nosotros mismos en un nivel consciente como la meditación (así es como sabemos qué está pasando), nos damos cuenta de que son altamente prácticas: ritualistas y aterrizadas (en silencio entra a la habitación, te sientas, ajustas tu postura corporal, te sientes cómodo, cierras tus ojos, suavemente trae tu atención a un solo punto, dos dedos sobre el ombligo, y mantenla ahí… ¿qué tan etéreo es eso?). Y no hay otra forma de que así sea ya que conectamos con la realidad cuando sintonizamos con ella, así vamos con ella, fluimos con ella, y permitimos que el proceso de cambio tome lugar.

Este proceso de cambio no es solo muy visible y positivo a través de la práctica regular de meditación, o manteniendo alguna práctica espiritual, sino que debido a otras circunstancias también –aunque yo diría que el proceso es más duro. Y así te encuentras un día sosteniendo un bebé, a tu bebé, por primera vez en tu vida. Y una de las cosas que pasa por tu mente es “¡cuánto amo este pequeño cuerpo y cuán frágil es!” Este pensamiento temporal crea un sentimiento importante en ti, y repentinamente entiendes, más allá de las palabras, que su fragilidad es tuya también, que ahora eres responsable de ese pequeño cuerpo, y este nuevo entendimiento trae transformación, algo cambia en ti, ya no eres la misma. De cierta forma te has vuelto más real.

Continuará…

Créditos por la imagen @RiyazAhmed

Nunca Conociste Forma más Curiosa de Adquirir Hábitos Saludables

A lo largo de nuestra vida vamos estableciendo hábitos casi de forma inconsciente, mediante la repetición de acciones. Los hay positivos y negativos, y generalmente sabemos diferenciar muy bien entre ellos. Sin embargo, fallamos en lograr establecer buenas costumbres y seguirlas, al mismo tiempo que parecemos encasillarnos demasiado fácilmente en perpetuar aquellas que son negativas.

A pesar de que conocemos a fondo cuáles son los hábitos más saludables y dañinos para nuestra vida, a menudo, dejamos que nuestro bienestar dependa del consumo de hábitos negativos, mientras que tratar de fomentar otros nuevos nos llena de frustración. “Tengo que dejar de comer dulces”, “Debería empezar a correr” ¿Os suena?

[Fuente: leyatraccionpositiva.com]

El fiasco en los numerosos intentos de establecer y mantener buenos hábitos de los que carecemos es tangible para todos nosotros, y, probablemente esto frustre más nuestro intento de cambiar nuestro comportamiento, abandonando nuestras tentativas a fórmulas tan atractivas como simplistas y falsas que aconsejan, recomiendan y sugieren sencillos y lógicos pasos a seguir… “5 pasos para dejar de comer dulces”, “seis sencillos pasos para convertirte en runner”… ¿Os vuelve a sonar?

Establecer una nueva rutina ajena, a la vez que tratamos de dejar ir ciertas prácticas que se han tornado bastante viciosas requiere nada más y nada menos que fuerza de voluntad, primero, para establecerlos, y, segundo, para continuar en la práctica, hasta que al final nos sintamos a gusto con ellos, una vez superada la etapa inicial donde nuestra mente opone la máxima resistencia.

Pero ¿cómo ejercitar la fuerza de voluntad? He aquí una única respuesta que probablemente no se lea a menudo en ninguna de esas fórmulas que se multiplican y extienden por la red.

Meditar.

[Fuente: mundoconsciente.es]

Cuando practicamos la meditación tratamos la calidad de nuestra mente, refinándola cada vez más, como quien muele un grano de café, que evoluciona de un estado de grosor a un estado de finura. Tenemos la capacidad de ralentizar el alocado ritmo de nuestra mente, lo que nos permite ver con mayor claridad otras cosas como la relación de hábitos en nuestra vida.

¿Pero, cómo comenzar a meditar? He aquí la lista que todos esperábamos:

  • Escoge un momento del día: procura que sea un momento que le restas a tu sueño, no a otras actividades, para fijarlo como la el momento del día para meditar ¡no cuesta tanto levantarse 15 minutos antes!
  • Escoge un lugar: que sea cómodo, que te haga sentir bien y que se convierta en tu refugio para meditar.
  • Prepárate: no saltes a la meditación desde la actividad o el desasosiego mental. Trata de estar tranquilo pero bien despierto ¿cómo de bien suena hacer unos estiramientos antes de empezar?
  • Empieza poco a poco: 5-10 minutos sobrarán para que empieces a sentir ciertos beneficios que te ayudarán a sentirte mejor respecto a la práctica.
  • Tómalo como un regalo: siéntete agradecido por la práctica, ¡no cuesta nada! Solo tienes que sentarte, cerrar los ojos y descansar la mente.

Meditar nos ayuda a adquirir hábitos saludables porque nos pone en perspectiva para enfocar nuestra vida de una forma diferente. Practicar la meditación nos hace ver con más claridad lo que es beneficioso y perjudicial para nosotros y nos pone en una posición mejor para tomar las decisiones correctas.

¿Te animas a probar?

 

Quién Eres Cuando Las Cosas Cambian?

Sobre mantener la cordura en tiempos de cambios. Parte I. 

Aunque vivimos nuestras vidas con un grado considerable de certeza respecto a quiénes somos y los roles que cumplimos en nuestra familia y sociedad, hay momentos en los que nos sentimos ajenos a nosotros mismos. Sentimos que o nos perdimos un poco, o que nos olvidamos, o simplemente no sabemos de dónde salió esa parte de nosotros que surgió en una determinada circunstancia. Estos momentos son, la mayoría de las veces, una consecuencia de experiencias transformativas tales como una pérdida significativa o un final doloroso, el comienzo de una nueva carrera profesional, enamorarse o desenamorarse, ser madre o padre entre otras.

Cuando experimentamos esos cambios en la vida, reenmarcamos nuestra identidad pues esas circunstancias parecen demandar algo de nosotros que aún no hemos descubierto o desarrollado (una impresionante capacidad de cuidado, una resiliencia inesperada, una creatividad dormida). Transicionamos de A a B. Durante este proceso muchas cosas cambian, a veces rápido a veces gradualmente, y lo primero que necesitamos hacer es dejar ir el condicionamiento de nuestras experiencias pasadas para poder florecer nuevamente bajo una nueva forma, una más apropiada a la circunstancia presente.

Este dejar ir nunca es sobre la experiencia en sí -digamos que una tuvo un jefe que la hizo sentir incompetente demasiadas veces, y se cambió de trabajo. No se dejan ir las habilidades adquiridas, ni los colegas o la experiencia ganada, sino que las consecuencias negativas de la experiencia. Las emociones (frustración, rabia, arrepentimiento, etc.), los pensamientos y juicios (me encantó, me pareció desagradable, etc.) son el material que, luego de un tiempo, se dejará ir. Y es luego de un tiempo porque cuando llega el momento de dejar ir, necesitamos ejercitar un poco la paciencia con nosotros mismos y darnos un momento para procesarlo todo. Todo se trata del tiempo en esta etapa.

 “Solo entiende dónde estás ahora y redescubrirás tu poder de hacer cambios” I Ching

La etapa del dejar ir es tan necesaria como un cierto sentido de estabilidad ya que la falta de certeza está muy presente en momentos de cambios. Durante este tiempo de transición dirigir nuestra atención hacia lo que realmente está pasando, sin prejuicios (experiencias pasadas), es la fuente de cordura y de conocimiento que nos permite tomar mejores decisiones, ejercitar nuestro poder personal, sacar a la luz nuestras habilidades y manejarnos a nosotros mismos de una buena forma. Es el conocimiento que nos enraíza y nos da opciones, que nos hace libres.

Para poder “ver” lo que hay ahí para nosotros, lo que la realidad nos pone justo en frente de nuestros ojos, necesitamos una cierta cualidad interior que se conoce como “ecuanimidad”. En este contexto la ecuanimidad es la capacidad que tenemos de mantener la visión sin engañarnos a nosotros mismos, de ver las fuerzas que operan en el aquí y ahora, y cuáles son nuestros recursos disponibles con ojos limpios, sin juicios o sesgos. Aunque es una cualidad natural del equilibrio interior, existen ciertos ejercicios como la meditación que la mejoran y desarrollan como dicen varios estudios científicos. Tiene sentido, después de todo, los ejercicios de introspección no solo son muy placenteros sino que también, y principalmente, reveladores.

Ecuanimidad también puede ser entendida como neutralidad, pero nunca como indiferencia. Permanecer indiferente es una forma de escapismo, una manera de negar la realidad. Pero aquí la realidad es lo que obtenemos y buscamos, es nuestra fuente de empoderamiento y cordura en tiempos de cambio y transición, no algo de lo que hay que desprenderse o escapar. Ecuanimidad se refiere, entonces, a una cierta actitud interna que nos permite lidiar con lo que está sucediendo sin sentirnos fuera de lugar, o, peor, fuera de nosotros mismos. Y es el pasaje más seguro para fundirse con la realidad.

Más sobre la realidad, espiritualidad y todo lo que pasa entremedio próximamente.

 

Mi Lucha Interna Del Día A Día: Practicar Ashtanga Yoga

http://www.ayurveda-awareness.com.au/news/no-time-for-yoga/

Cada mañana suena la alarma a las 6:00 a.m. Sin abrir los ojos y, supongo que en ese lapso de solo algunos segundos, recurren a mi mente mil y un pensamientos y excusas para no levantarme. Finalmente abro los ojos y mi primer pensamiento consciente es “PAIN” en español “dolor” (y es en inglés por ser más rítmico y rápido de asociar a ese pensamiento madrugal).

Por otros 15 minutos mientras me voy a la ducha a despertar finalmente, otra secuencia de mil y un excusas para no hacer yoga vienen a mi mente.  Para mi, cada mañana es una lucha interna mental para levantarme y hacer un esfuerzo sobrehumano para salir de casa e ir al shala (estudio de yoga) donde hago mi práctica.

El inicio

Comencé a practicar yoga en el 2004 y no me enamoré la primera vez de la práctica. El primer día apenas y pude sostener el volante para regresar a casa. El amor vino después cuando pude levantar mi pie, tomar el dedo gordo y hacer lo que nunca pude en la barra de ballet. ¡Aplausos! Estuve practicando alrededor de 6 meses, no recuerdo la razón por qué dejé de ir pero la semilla se había plantado, tardó en germinar otros años más para considerarme una estudiante de yoga.

Los años vacíos

Mi práctica varió por otro par de años, algunas veces lo hacía por algunos meses y así. Fue en el 2013 después de ir a mi primer retiro de Peace Revolution y de practicar meditación en serio que hubo una intención por querer retomar el yoga.

Entre 2015 y 2016 me vino a la mente la necesidad de ir a practicar Ashtanga a la fuente, a Mysore India; y sabía en ese momento que el camino no sería sencillo ni fácil si no hacía del yoga un hábito. Retomarlo, como la meditación cuando deja de ser un hábito, fue difícil, dolor emocional y dolores musculares varios. Si dejaba de practicar y volvía unos días después la sesión se volvía dolorosa y me sentía un costal de arena que tenía que levantar.

Flow…  o el compromiso conmigo misma

Hace casi un año sentí el flow y decidí ir a India este año para ser una estudiante más de yoga en Mysore.  Antes de irme a India, tuve la oportunidad de estar en retiros de meditación, los mismos que me ayudaron a afinar la auto observación y la contemplación.  Una vez de terminar mi temporada de maratones de meditación estuve lista para subir a un avión y continuar con el reto: 1 mes de práctica son Saraswathi Jois, hija del famoso Gurú Pathabbi Jois y mamá del Gurugui Sharat.  Después de este mes de práctica fui observando cómo mi cuerpo se fue haciendo más dócil a la práctica y como  el hecho de meditar y hacer yoga te da un estado de atención que antes no había experimentado.

Photo credits: Mmatad, me with Saraswathi Jois

Ya de regreso en casa seguí con la práctica y con mi lucha interna. A veces hay muchos distractores como en todo. Pero supongo que lo que me sigue moviendo internamente es esa necesidad de mi mente por mantenerse alerta a cada respiración, a cada movimiento y regresar a casa, meditar y sentir que se ganó una batalla más.

Desde mi muy personal punto de vista, el desarrollo personal es eso, es una lucha por continuar y por sentirse agradecido por cada nuevo hábito que pudiste mantener en el día, por esa decisión tomada y que fue la más acertada. Hasta hace poco entendí por qué mis maestros de meditación, monjes budistas tailandeses, recomendaban practicar yoga; y no fue hasta que logré una sincronía de respiración con ojos abiertos (haciendo yoga) y ojos cerrados (meditando) que vi la imagen completa.

Hacerte consciente de cuidar la mente y el cuerpo te lleva a un desarrollo de nuevos hábitos más saludables, de empatizar con las personas que están a tu alrededor y de simplemente disfrutar el momento presente, aunque el dolor y la lucha despierten al día siguiente.

Sea cual sea el deporte que practiques de forma continua recomiendo ampliamente tener espacios para tomarte una pausa, respira, duerme o medita si quieres. Hay algo que me ha marcado mucho este año y me sigue haciendo sentido, citando a Murakami El dolor es inevitable el sufrimiento es opcional.

Photo credits: Mmatad

 

Meditando desde la ciudad de Barcelona hasta los pueblecitos gallegos

¿Coche nuevo, vestido caro, vacaciones en Canarias? Habitualmente creemos que la felicidad nos la otorgan los bienes exteriores. ¿Pero y si miramos en nuestro interior y nos damos cuenta de que podemos ser felices aquí y ahora? ¿Y si meditamos? Peace Revolution España va a organizar un tour para compartir los beneficios de la meditación y mindfulness (o atención plena). Del 29 de septiembre al 1 de octubre, las guías certificadas de meditación Alejandra Barbé Sevilla and Agnija Kazuša se dedicarán a impartir clases para aprender a meditar y a compartir su experiencia sobre el estilo de vida mindful en diferentes sesiones a lo largo de Barcelona, Madrid, Asturias y Galicia. Continue reading “Meditando desde la ciudad de Barcelona hasta los pueblecitos gallegos”

Meditando en mitad de una vorágine de desenfreno

¿Quién siente que tiene demasiado tiempo libre? ¿O que al día le sobran horas que no sabemos cómo rellenar? No son estas sensaciones habituales para nadie ¿verdad? Y es totalmente comprensible, no hay más que repasar de memoria todo lo que hacemos al día para darnos cuenta de que no es tiempo precisamente lo que nos sobra. Trabajamos, estudiamos, cuidamos de nuestra familia, mantenemos una vida social, viajamos… ¿es posible sacar tiempo libre? La respuesta que todos nos damos es un rotundo no. Sin embargo, quizá deberíamos reformular la pregunta y cuestionarnos, ¿si consiguiéramos sacar tiempo libre, para que nos serviría, en qué lo invertiríamos? Continue reading “Meditando en mitad de una vorágine de desenfreno”